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jueves, 18 de junio de 2015

MUSE – Drones [RESEÑA]


En casa de herrero sin cuchillos de palo

Matt Bellamy, Chris Wolstenholme y Dom Howard cargan su nuevo disco con explosivos de tralla metálica pero sin lobotomizar el sonido que habían diseñado en sus últimos trabajos. 
★ ★ ★ ★ ☆

Si no has oído ningún avance del séptimo LP de Muse, te sorprenderá que el primer tema del disco parezca más una canción escrita para Sia que para un disco con el que la banda tenía la intención de sonar como un grupo de guitarra, bajo y batería. No tarda demasiado en llegar 'Psycho' para sacudirnos el susto del cuerpo con una de las propuestas más interesantes de Drones. La antología Muse continúa con 'Mercy', cuya melodía minimalista al piano recuerda a Starlight, pero cuando el trío sorprende de la forma más grata en esta primera media docena de canciones es con 'Reapers'. Rápido, intenso, de guitarras pesadas, estribillo pseudo-funky y con un final apoteósico que recuerda a sus mejores noches sobre el escenario, este tema es una de las bombas más peligrosas con las que el trío británico aborda su discografía.

'The Handler' mantiene esa distorsión que planta Psycho en el comienzo del LP pero comienza a conducirnos hacia una senda más melódica antes de meternos un discurso de JFK como introducción de 'Defector', cuyo riff de guitarra nos recuerda que Matt Bellamy puede superar con su guitarra la belleza que llega a ofrecer una orquesta de violines. Como álbum conceptual, Drones nos cuenta la transición de un individuo que pasa a convertirse en una máquina de matar en una sociedad en la que las personas son manipuladas como robots teledirigidos. Sin embargo, el tema distópico nos da un respiro con 'Revolt', el tema más positivo y motivador que se ha soltado Muse desde Feeling Good, pero por desgracia se pasan de frenada y acabamos en un balada demasiado obvia titulada 'Aftermath' con la que parece que quieren que el público se saque el mechero (o la pantalla del móvil) en sus conciertos.

Pero no sufráis porque, cuando se lo propone, el trío capitaneado por Matthew Bellamy no decepciona. Si has tenido el placer de jugar a la saga Metal Gear Solid, estarás de acuerdo conmigo en que 'The Globalist' es una canción perfecta para la banda sonora del videojuego estrella de Hideo Kojima. Un trágico western que respira el mismo aire del desierto que Knights of Cydonia y que recuerda a los versos de Natural Selection y a la estructura de Citizen Erased mientras nos cuenta la historia de un dictador que a base de ataques nucleares se acaba quedando solo en el mundo, “no quedan países por los que luchar ni conquistar, creo que los he destruido todos”. Una obra maestra absoluta tras la cual solamente nos queda 'Drones', un experimento del señor Bellamy donde se atreve con unos cantos gregorianos para descansar toda la ceniza que ha dejado un disco cargado de una pirotecnia que hará retumbar a todo el planeta durante su gira mundial. 

Tracklist_
1. Dead Inside
2. [Drill Sergeant]
3. Psycho
4. Mercy
5. Reapers
6. The Handler
7. [JFK]
8. Defector
9. Revolt
10. Aftermath
11. The Globalist
12. Drones





lunes, 10 de junio de 2013

MUSE, Estadio Olímpico de Barcelona, 07.06.13 [CRÓNICA]

El teatro Muse

Las giras de estadios vuelven a tener un nuevo hito en su historia con Muse rizando el rizo y combinando música, teatro y danza en su nueva monumental puesta en escena. Matt Bellamy dio prioridad a su voz como nunca pero no se olvido su manera alucinógena de tocar

Con una de las bandas más galardonadas por su directo a nivel mundial, todos sabían que ahí iba a pasar algo gordo. La maquinaria de Muse se puso en marcha literalmente cuando los engranajes del inmenso decorado empezaron a girar y de sus chimeneas salían bolas de fuego para dar paso a la 'Supremacy' que abriría el espectáculo.

Uno de los momentos que más artículos dio en prensa fueron las imágenes proyectadas durante la divertida 'Panic Station'. Varias parodias de políticos como Obama, Merkel e incluso Rajoy bailaban como monigotes al ritmo funk de la canción. Tras la siempre bien recibida 'Bliss', Muse pasó su derroche de grandeza a la plataforma situada en mitad de la pista para pegar fuerte con 'Hysteria'. Era impactante ver como en varios momentos del concierto los miembros de la banda podían llegar a estar a 100 metros de distancia entre ellos.

El momento más dramático de la noche llegó con 'Animals', con la que mezclaron teatro y música, convirtiendo el concierto en una película en vivo. Un hombre vestido de traje actuando como un agente de bolsa tiraba billetes a la gente y se volvía loco hasta caer rendido al suelo. Fue entonces cuando el bajista Chris Wolstenholme sacó su armónica para concluir la 'muerte' de aquel señor tendido en el suelo cubierto de billetes y dar paso a uno de los mayores fetiches del público, 'Knights of Cydonia' en la que los agudos de Mathew Bellamy se pegaban como nunca a su guitarra.

Las funciones actorales volvieron a repetirse con una mujer que interpretaba a otro personaje ambicioso de la literatura de Muse y que también fue a parar a la plataforma de la pista con 'Feeling Good' donde le esperaba un surtidor de gasolina que acabaría con su vida. La misma actriz volvería luego a aparecer con el vals de 'Blackout' bailando colgada de una bombilla gigante que aparecía por detrás del escenario como lo hiciera el OVNI de la gira de The Resistance.

Fue el concierto de Muse con mayor cantidad de sorpresas en su puesta en escena, como el robot gigante que acompañó a la banda con 'Unsustainable'. ¿Pero qué pasa con la música? ¿Es todo esto un complemento o una cortina de humo? La actuación de los tres músicos fue sobresaliente, pero lo más destacado fue la voz de Matthew Bellamy, hasta el punto de que no sacar ningún instrumento en canciones como 'Follow Me', 'Blackout', 'Undisclosed Desires', 'Starlight' y la más austera de todas, 'Unintended', con el bajista haciendo las veces de guitarra como pudo.

La guitarra, en manos del líder de Muse, es algo alienigena. Sólo hace falta un breve solo como el de se sacó con 'Madness' para llenar la villa olímpica. No hay músico tan completo y poderoso como Matthew Bellamy, capaz de empapar estadios enteros él solo.

Al menos una vez en la vida tienes que ver a esta banda en directo, seas de la condición que seas, sea cual sea tu disco favorito. Pero cuidado que engancha, hipnotiza y crea alucinaciones. Hasta la próxima apoteosis.

SETLIST
Supremacy
Supermassive Black Hole
Panic Station
Bliss
Interlude
Hysteria
Animals
Knights of Cydonia
Dracula Mountain
United States of Eurasia
Map of the Problematique
Feeling Good
Follow Me
Liquid State
Madness
Time Is Running Out
Stockholm Syndrome
Uninteded
Blackout
Guiding Light
Undisclosed Desires

The 2nd Law: Unaustainable
Plug In Baby
Survival

Uprising
Starlight

martes, 7 de mayo de 2013

MUSE - Panic Station [TRADUCIDA]


Hace unas pocas semanas, Muse estrenaba su nuevo vídeoclip para la canción 'Panic Station'. La letra casa bastante bien con el vídeo, cosa poco común, e invita a desmelenarse y pegarse una noche (o más) de absoluta locura, descontrol, drogas y psicodelia. El vídeo es la chorrada más grande que los que admiramos a Muse llevamos esperando tanto tiempo.


La Estación del Pánico
No te vas a acercar mucho más
Hasta que lo sacrifiques todo
No vas a llegar a probarlo
Con la cara contra la pared

Levántate y comprométete
Enseña el poder que llevas dentro
Haz lo que quieres hacer
Ahora levántate y empieza

Ooh, 1, 2, 3, 4 el fuego está en tus ojos
Y este caos desafía a la imaginación
5, 6, 7, 8 menos 9 vidas
Has llegado a la estación del pánico

Las dudas intentarán romperte
Desata tu corazón y tu alma
Los problemas te rodearán
Empieza tomando el control

Levántate y cumple
Tu fantasía más salvaje
Haz lo que te de salga de los cojones
No hay nadie a quien apaciguar
Ooh, 1, 2, 3, 4 el fuego está en tus ojos
Y este caos desafía a la imaginación
5, 6, 7, 8 menos 9 vidas
Y yo sé que lucharás por que dure
Ooh, 1, 2, 3, 4 el fuego está en tus ojos
Y sabes que no
Me resisto a tus tentaciones
5, 6, 7, 8 menos 9 vidas
Has llegado a la estación del pánico

Panic Station
You won't get much closer
Till you sacrifice it all (all)
You won't get to taste it
With your face against the wall (wall wall)
Get up and commit
Show the power trapped within (in in)
Do just what you want to
And now stand up and begin

Ooo 1, 2, 3, 4 fire's in your eyes
And this chaos, it defies imagination
Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives
You've arrived at panic station

Doubts will try to break you
Unleash your heart and soul (soul)
Trouble will surround you
Start taking some control-(trol! )
Stand up and deliver
Your wildest fantasy-(sy-sy)
Do what the fuck you want to
There's no one to appease

Ooo 1, 2, 3, 4 fire's in your eyes
And this chaos, it defies imagination
Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives
You've arrived at panic station

Ooo 1, 2, 3, 4 fire's in your eyes
And this chaos, it defies imagination
Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives
And I know that you will fight for the duration
Ooo 1, 2, 3, 4 fire's in your eyes
And I know I'm not resisting the temptations
Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives
You've arrived at Panic Station!

lunes, 22 de octubre de 2012

MUSE, Palacio de los Deportes de Madrid, 20.10.12 [CRÓNICA]


Controlando al gigante

Muse vuelve a su escenario habitual para demostrar que no achica grandezas pegándose otro enorme concierto para el recuerdo. Una pena si dejaste de ir sólo porque odias su último disco.

Estos chicos han roto todas las quinielas en su contra este fin de semana. Para empezar, arrancaron con la la espectacular 'The 2nd Law: Unsustainable' acojonando al público con percusión y fogonazos rojos como si de un ataque alienígena se tratase.  A este paso encontrarán un nuevo planeta en una galaxia lejana y le pondrán Muse de nombre.

Siguieron con 'Supremacy', que les dio otra victoria y enganchó a primeras al público nuevo y al antiguo. Mientras daban varias vueltas por sus clásicos de ayer y hoy, su nueva genialidad escénica cobraba mayor vida cuando una pirámide invertida (bautizada 'pirámide tornado') se posaba sobre las cabezas del trío británico para acompañar con imágenes la pirotecnia de sus mejores temas.

'The Resistance' vuelve a emocionar en una noche en la que la voz de Mathew Bellamy se ganó otra medalla de oro. Papá Bellamy conectó con el público como nunca gracias a las pasarelas situadas en el frontal, laterales y parte trasera de un escenario que por su estructura recordaba a la gira 360 de U2. Incluso llegó a saltar al foso para dar la mano al público de la primera fila.

El líder de esta revolución no paró ni tropezándose, cuando en 'Panic Station' fue de cabeza hacia unas escaleras frenando con las rodillas y no paró de tocar la guitarra con una sonrisa de 'pa' habernos matao'. Con 'Animals' se pusieron más serios para vapulear la tiranía de los banqueros que generaron la crisis económica mundial.

Muse ya estaba demostrando que seguían siendo los mismos, pero el hecho de que eligieran colocar 'Falling Down' en el setlist, un tema que Bellamy escribió con 19 años para el primer LP de la banda y que no tocaban desde hace una década, dice mucho de la autenticidad del grupo. Y si a esto le sumas añadir 'Host', una bellísima rareza del Muse más joven, para introducir 'Time Is Running Out', hay que quitarse el sombrero. 

Lástima que llegase el parón más popero y pasivo del concierto, capitaneado por temas como 'Madness', 'Follow Me', 'Undisclosed Desires' y, se veía venir, el cameo del bajista con la canción 'Liquid State'. Por primera vez se podía ver a Bellamy andando por el escenario con la única compañía que el micro durante dos canciones seguidas como si de una gala OT o de un concierto de U2 se tratase. 

Las indiscutibles 'Plug in Baby' y 'New Born' devolvieron la ilusión a la pista y gradas. La segunda la eligieron con una ruleta de casino, literalmente. En las pantallas circulares aparecía una bola blanca botando en una ruleta con los colores negro y rojo en la que se rifaban las canciones Stockholm Syndrome y New Born hasta que finalmente la esfera se detuvo en el clásico del Origin of Symmetry.

La pirámide que colgaba invertida sobre el escenario acabó tragándose a los miembros de la banda, que aprovecharon para salir del escenario y dejar al público con la emisión del videoclip de 'The 2nd Law: Isolated System', un bonito recurso si estuviéramos en un museo de arte contemporáneo, pero un abuso de música pregrabada si estamos en un concierto.

A pesar de ello, otro de los grandes trofeos que se llevó Muse la noche del sábado fue la de no abusar de música pregrabada. Solamente este enlace a los bises, el arranque del concierto y los coros de la importante 'Survival' fueron sus únicos pecados. Lo demás lo resolvieron con su creatividad instrumental y por supuesto con un cuarto músico en el escenario al poder del distetizador.

'Uprising' sonó con la solidez que tiene el anterior disco de Muse, The Resistance, y 'Knights Of Cydonia' fue una muestra del heroísmo de una banda que no baja los brazos ni en la fase final. Para rematar el show optaron por la balada épica por excelencia, 'Starlight' y el obligadísimo himno de los Juegos Olímpicos de Londres, 'Survival'.

Señoras y señores, los chicos de Devon han vuelto a subir de nivel. El sonido fue salvaje, la puesta en escena vuelve a rizar el rizo, la tesitura de la voz de Bellamy rellenó cada hueco del palacio, el setlist fue variado y equilibrado, exprimieron el mejor zumo de su último trabajo, la energía entre público y banda fue eléctrica y la despedida fue prometedora.

Dicen de volver en verano por nuestro país. Al BBK Live le sigue faltando el cromo de Muse, ¿será el 2013 el año para conseguirlo?

Setlist
1. The 2nd Law: Unsustainable
2. Supremacy
3.
Interlude
4.
Hysteria
5.
Supermassive Black Hole
6.
Resistance
7.
Panic Station
8. Animals
9.
Monty Jam
10.
Explorers
11.
Falling Down
12. Host
13.
Time Is Running Out
14.
Liquid State
15.
Madness
16.
Follow Me
17.
Undisclosed Desires
18.
Plug In Baby
19.
New Born
-----
20.
Isolated System (EMISIÓN DEL VIDEOCLIP)
21. Uprising
22. Knights of Cydonia
------
23.
Starlight
24. Survival

viernes, 19 de octubre de 2012

MUSE - The 2nd Law [CRÍTICA]


La ley olvidada

Un álbum disperso que gana en individualidades lo que pierde en el global. Un trabajo condenado al olvido por la falta de unidad entre sus temas y la indecisión a la hora de darle una personalidad propia. 

Tanta polémica con que Muse se había pasado al dubstep y al final ese es el menor de los 'males'. Este nuevo recurso lo introducen de manera sutil en temas como la balada 'Madness', que no es ninguna revolución, solamente la segunda parte de lo que ya empezaron a experimentar con 'Undisclosed Desires' en su anterior LP, The Resistance.

Tampoco nos podemos quejar de como arranca el disco, una introducción prácticamente al servicio del fan con un tema inmenso titulado 'Supremacy' que lo tiene todo: la voz de Mathew Bellamy en todos sus registros, la orquesta, el coro, la guitarra metal, los medidos riffs y la respuesta final que va perfecta para reventar estadios. ¿Dónde está el problema? Con 'Panic Station' no han sonado nunca tan divertidos, aunque jueguen a los disfraces y transporten todo su sonido a los 80.

Tras un inicio tan variopinto, precedida por una introducción al estilo 'disney', aparece 'Survival', la canción oficial de los juegos olímpicos, sin ser tampoco la culpable del rechazo hacia The 2nd Law. Porque si un tema tan épico no atrae a los que una vez se enamoraron de la megalomanía de Muse, no sé para que vamos a verles a un concierto. Sí, 'Survival' es uno de los temas clave del disco, pero eso no es necesariamente bueno.

'Follow Me' inyecta otra breve dosis de dubstep en la mejor balada del álbum, que respira el mismo oxígeno que las baladas del anterior trabajo del trío británico. Este tema abre la espina dorsal del álbum, la más ligera hasta la fecha en la discografía de Muse, pasando por la nana lunar 'Explorers', la popera 'Big Freeze' y terminando con la catástrofe...

Esa catástrofe tiene nombre porpio, Chris Wolstenholme, que se marca dos temas sin sentido en el disco.Primero 'Save Me', que te hará bostezar cual gato en una estufa, y la nu-metalera y emo 'Liquid State', que no habría quedado mal sin voz para utilizarla en los conciertos como enlace entre los bises.

La segunda ley se cierra con un final cinematográfico. 'The 2nd Law: Unsustainable' es flipante, ese tipo de canciones que odias o adoras y que encajaría perfecta para abrir un concierto donde Mathew Bellamy juega con el pedal de la guitarra para crear un sonido agresivo que se come el muermo de los temas anteriores como un agujero negro.

'The 2nd Law: Isolated System' es una despedida grisácea, propia de los créditos de una película post apocalíptica sobre un planeta infectado por un virus. Bonita, pero un diamante demasiado gordo para un vestido tan simple.

El sexto disco de Muse pasará al olvido en cuanto terminen de promocionarlo por el mundo. Rescatarán algunos temas de él para los setlists del futuro pero no es un disco que siente precedentes. Este trabajo aprueba en lo individual pero no lo hace en el global.  

Tracklist
1. Supremacy
2. Madness
3. Panic station
4. Prelude
5. Survival
6. Follow me
7. Animals
8. Explorers
9. Big freeze
10. Save me
11. Liquid state
12. The 2nd law: Unsustainable
13. The 2nd law: Isolated system



sábado, 8 de enero de 2011

MUSE 360 grados


Pulsa la imagen para ver un espectacular vídeo con cámaras que podremos mover 360 grados de las actuaciones de Muse durante el concierto de Wembley del pasado septiembre tocando las canciones 'Uprising' y 'Citizen Erased'.

sábado, 14 de agosto de 2010

ESPECIAL: FUJI ROCK 2010 / 30, 31 de julio y 1 de agosto

Melodías entre ramas

Una vez al año los árboles y las piedras de Naeba abren sus ojos para presenciar un espectáculo único. Cualquier estilo: rock, pop, electrónica, indie, funk, jazz, metal, flamenco, étnica, folk, punk soul, rap, tecno… Cualquier país: Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Francia, Escocia, Suecia, Cuba, Canadá, Alemania, España y por supuesto Japón. Solamente importa una cosa: encontrarle un buen novio musical a la naturaleza, un romance que el público pueda disfrutar las 24 horas durante tres días.


Los montes del Ski Resort de Naeba olvidan sus nevados inviernos y a los aficionados al ski para dar paso a los amantes de la buena música en una temporada de calor húmedo y lluvias. Vestidos como excursionistas y oliendo a repelente de insectos, parejas, familias, amigos y amigas se adentran en los bosques y colinas musicales del Fuji Rock.


La música es oro, el silencio es plata


El Fuji Rock es respeto. Respeto por la naturaleza por medio del reciclaje y el cuidado por el medio ambiente. Respeto por la música, tanto entre artistas y sus tiempos en el escenario como entre los asistentes y sus ídolos. Y algo que se agradece, y mucho, respeto entre público, en el país de las colas y el orden, el Fuji Rock no podría ser diferente.


La audiencia es en su gran mayoría japonesa. Esas personas atentas sonrientes, a veces extravagantes y casi siempre tranquilos. Una templanza que parecía timidez, como cuando el líder de los estupendos Alberta Cross preguntaba al público si estaba disfrutando del festival, éste guardaba silencio a lo que el neoyorquino respondía “¡Suena a que no!”.


Incluso se podía apreciar en uno de los conciertos más emotivos e interesantes de todo el festival, el que dio la banda de Thom Yorke, Atoms f

or Peace, en el escenario principal, el Green Stage: “Dejad ya de hacer tanto ruido, ¿vale?”, bromeaba el líder de Radiohead entre risas.


Muse, a pesar de ser cabeza de cartel del primer día y abarrotar todo el llano frente al escenario principal y sonar como nunca, no daba crédito a la timidez y prudencia de su público. En aquellos momentos en los que un enchufadísimo Matt Bellamy enfocaba el micro hacia el público para que cantase las partes más calientes de temas épicos como Time is Running Out o Starlight, las decenas de miles de personas respondían susurrando la letra de la canción.


Pero no era todo aplaudir y gritar solamente cuando tocaba, los japoneses también saben desinhibirse.


Vacaciones en el monte


Local Natives son el ritmo y la melodía sin sacrificar alguno de los dos atributos en ningún momento. Es un canto celestial que pisa tierra firme para volver a subir ante la mirada y escucha del entregado público nipón. “Un público increíble, no entiendo como nos conocías todavía chicos si aún no hemos sacado aquí nuestro disco”, comentaba sorprendido desde el White Stage el bigotudo cantante del grupo.

En el mismo escenario que los Natives, Corinne Bailey Rae se reafirmó junto a su banda como la artista de indie soul más prometedora del siglo actual. Bajo una intensa lluvia, la cantante británica levantaba sus brazos con aire sensual mientras rezumaba talento, simpatía, dulzura y belleza. Nadie abandonó su parcela de barro, y un chico japonés decidió

tirar su timidez al charco para soltar un grito de “¡I love you!” a la cantante, quien respondió con una enorme sonrisa, “¡Thank you!”.


Los norirlandeses Ash son bien queridos en tierras niponas. Muestra de ello fue la reacción más salvaje del público en todo el festival ante los temas más clásicos de la banda como Kung Fu o Girl From Mars. Algunos se animaban a bailar y patalear en el co

rro que se formó frente al escenario, otros huían del barullo entre risas y con las manos en la cabeza. Tim Wheeler, líder de la banda, se emocionó tanto que una ronda de gritos le dejó afónico para el final de su actuación.


Lo de Vampire Weekend fue una fiesta en la playa. No tan solo por su líder vestido con bañador, una suerte de Paul Simon del siglo 21, o por las pelotas hinchables que botaban por el público, sino por el veraniego toque de cada una de las canciones que flo

taban desde el escenario. Bailes, sonrisas y guiños de ojo se sucedían por todos lados, el periodo estival llegó al monte de Naeba.


Otro gran ejemplo de concierto entretenido y positivo fue el de John Butler Trio y su hábil rock australia

no. Tras la presentación de su nuevo álbum, April Uprising, y de una exhibición musical y una total capacidad de control en el jam instrumental, el ya colmado público del Green Stage terminó haciendo una ola desde la primera fila hasta los pies del bosque.


Algo parecido vivió Jamie Cullum, con una entrega correspondida entre el público y artista, siendo Cullum el valiente que bajó del escenario para recorrer todo el foso y chocar las manos de sus fans. Fue un niño y el piano su juguete. Besaba el micro, saltaba desde el piano varias veces y completó su set list con versiones de Radiohead y Rihanna. “No hay nada en el mundo como este festival, es genial hast

a cuando llueve, no como en Glastombury”, llegó a afirmar el joven inglés.


Muse no se quedó corto, a pesar de estar completando una de sus giras más ocupadas, Mathiew Bellamy salió repeinado junto a un Dominic Howard vestido de astronauta como salido de un anime japonés y el siempre serio bajista Chris W

olstenholme. El líder de la banda estuvo entregadísimo de principio a fin. No es de extrañar que en ocasiones se endiose a semejante artista cuando en el escenario del Green Stage realiza seis vueltas seguidas mientras toca el complejo riff de Plug in Baby.


Los conciertos nocturnos siguen siendo los más multitudinarios. Como fue el caso de MGMT, que su revitalizante actuación provocó el corte del acceso entre el Green Stage y el escenario donde tocaban, el White Stage, dado que superaron el aforo límite de este último.


Producto nacional nipón


Las bandas japonesas cumplieron su cometido a pesar de que realmente no había ningún peso pesado nipón en el cartel. Quizás Asian Kung Fu Generation fueron los que sustentaron el estandarte de

banda más popular japonesa, y provocaron unos cuantos saltos en su actuación aunque resultó sorprendente a la par que decepcionante que no tocaran su tema más conocido en el mundo, Haruka Kana

ta, tema principal de la popular serie de anime Naruto.


Serían más de destacar aquellos grupos y solistas nacionales que ofrecían un concierto más íntimo. La cantante folk en el pequeño escenario de Gipsy Avalon, la reducida banda de jazz arrinconada en el diminuto escenario oculto entre los árboles del bosque, la minimalista banda indie melódica en el Field of Heaven, o la big band japonesa instalada en el lejano Orange Court. Artistas menos mediáticos y conocidos, pero que aportaban un toque de paz acompasado con el precioso contexto de los montes de Naeba.


Papa se va de viaje


Fuji Rock 2010 ha estado marcado por las nuevas bandas que los líderes de grupos de culto como Radiohead, Rage Against the Machine o The Shins han decidido ‘montar’ por su cuenta. Thom Yorke, Flea y el rest

o de Atoms for Peace dieron un auténtico recital, el perfecto broche final en el tercer día del festival. Tocaron todo el disco en solitario de Yorke, una canción nueva, más algunas canciones de Radiohead como I Might be Wrong, todo ello con cierto toque personal de la banda.


Broken Bells suena bien, pero por desgracia no pasa de momento de ser la versión simple de The Shins. Pero el hawaiano y veterano líder de la banda no defraudó, y dio un concierto de textura íntima en la carpa del Red Marquee donde presentó el álbum debut de su nueva banda.


Apenas dos meses de su increíble actuación junto a Rage Against the Machine en Es

paña, Zack de la Rocha sube de nuevo al escenario de la mano de su nueva banda One Day as a Lion. Es una apuesta arriesgada, en la que la voz del carismático profeta del rap va solamente acomp

añada de un sintetizador y un batería indestructible. Sus nuevas canciones giran en torno a su primer single, Wild International, una adictiva pesadilla en la que uno termina metiéndose hasta el fondo del plano oscuro musical del tema.


Cena para nostálgicos


El Fuji Rock es un festival muy familiar. Hay zonas de juegos, columpios, teatro infantil, actividades…, en las que niños de todas las edades pueden disfrutar con sus padres o monitores del festival. Pero claro, un padre no paga más de 350 euros para pasear a sus críos durante tres días por el monte.


Jazz, blues, folk, clásica, flamenco…etc. Varias orquestas y big band se sucedían en los escenarios más ocultos del festival. A uno se accedía por caminos de madera que se perdían en el bosque, otro subiendo en un teleférico rapidísimo que tardaba 20 minutos en subir la montaña más alta de la zona, u otro andando hasta la otra punta del festival donde se podía disfrutar de música cubana y probar un mojito de sabor poco recomendable.


Por la tarde un poco de Kula Shaker, rock psicodélico con especias hindúes, liderado por una especie de Rod Stewart moderno. Por la noche, en especial en el segundo día, podían recordar viejas glorias con el country de John Fogerty o el glam rock de Roxy Music. Oportunidades únicas para ver en el escenario más grande a bandas que llevan décadas sonando en las radios de todo el mundo.


Tanabata


Una leyenda china, adaptada a las tradiciones japonesas desde la era Heian, cuenta el romance entre Orihime y Hikoboshi en el espacio exterior. La vía lactea es el río que separa a estos dos amantes, por lo que solamente pueden verse una vez al año, concretamente el séptimo día del séptimo mes lunar en el calendario lunisolar.


Los montes del Fuji Rock encontraron el amor en la música, las personas, su pasión por el arte sonoro y su responsabilidad ante el cuidado de la naturaleza. Una historia de amor que solamente se sucede una vez al año, a la que asisten las bandas y solistas que más pasiones levantan, como es el caso de Muse, o las actuaciones más exclusivas para pocos afortunados, como las que ofrece el dream team de Atoms for Peace.


La inmensa frondosidad natural se mezcla con la musical. A pesar de que los horarios están delicadamente tallados para evitar el mayor número de solapamientos posible, resulta en ocasiones frustrante tener que sacrificar alguna que otra actuación. El Fuji Rock es un festival para repetir. Los japoneses que lo visitan una vez lo marcan en su calendario como fecha obligada para los próximos años, y el público y artistas extranjeros terminan repitiendo a pesar de la lejanía.


Un lugar de ensueño, una escapada de verano, una escalada a las cimas de la música. El Fuji Rock te abstrae y no te suelta hasta que decides decir adiós. Pero el que visita este festival siempre formará parte de él.






ATOMS FOR PEACE - SKIP DIVIDED



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jueves, 17 de junio de 2010

Muse, Estadio Vicente Calderón 16.06.10

Abducidos en el Calderón


Muse suma un nuevo estadio a su colección, el Vicente Calderón. Allí montaron un escenario marciano del que salían suspendidos por encima del público y lanzaban ataques OVNI. Aunque 'guionizados' y muy similares a su anterior cita madrileña, cumplieron musicalmente, dando una mayor contundencia a su último disco.


Se temían lluvias y un concierto calcado de su anterior gira europea. Nada que temer. Con una entrada no tan soberbia como aquellas torres que plantaron en su anterior cita en el Palacio de los Deportes, empezaron con uno de los mejores temas que se están sacando en sus últimas giras: Uprising.


Igualmente el concierto estaba centrado en su último trabajo, dejando un reparto ecuánime entre el resto de los temas que pertenecen a sus anteriores trabajos, con la sorpresa destacada de Bliss, la joya del Origin of Symmetry que deslumbró como un sol veraniego.


Las gradas, a pesar del agotamiento de entradas, no llegaron a llenarse en un 75%, pero en pista se vivió otro concierto. Antes de que Mathiew Bellamy se colgara su teclado-guitarra para tocar Undisclosed Disires, el batería y bajista volvieron a formar pareja para montarse una jam en una plataforma que empezaba a elevarse y girar, muy similar a su proeza en el Palacio de los Deportes.


Ante las miradas atónitas de las primeras filas, esa plataforma comenzaba a avanzar hacia el público hasta ponerse por encima de las cabezas del público, y para cuando Wolstenholme y Howard

recogían a Bellamy en su nave espacial, el público desatendía lo que estaban tocando para sacar sus cámaras e inmortalizar un momento único.


Este atrevimiento hiperespacial no hacía más que comenzar. Mientras la banda tocaba el Exogenesis Symphony Part 1, los gritos de asombro se iba acentuando mientras un hermoso OVNI aparecía desde la parte trasera del escenario. Para cuando quedó suspendido en el centro del Calderón, el capullo que portaba la nave en su base se abrió para dar a luz a una bailarina decorada con una corona de luces y un traje espacial. Por primera vez, la mayoría daba la espalda a Muse para fijarse más en esa performance que hacía más pagable los más de 50 € de entrada.


Tocaron lo obligado y lo hicieron bien. Montaron un escenario que daba respeto, contaron con un juego de luces sorprendente y todo salió a la perfección. Pero el concierto no solamente estaba en su música, ni siquiera en su espectacular puesta en escena, sino también en un público correspondido, desde el primerizo hasta el experto, pasando por el ‘emo’ que se emocionaba al oír Neutron Star Collision (el último tema de Muse exclusivamente para la vampírica saga Crepúsculo).


La gente saltó hasta ser abducida por la luz que salía del escenario de Muse, de los riffs de Mathew Bellamy, la simpatía de Dominic Howard y la seriedad y exactitud de Chris Wolstenholme. Una vez más el público supo estar a esa altura espacial. Así lo resumía Howard: “Thank you Madrid, you’re crazy as always”.


Sala 4 En un estadio todo parece terminar en aglomeraciones, agobios y posibles problemas de sonido. Nada de eso.Temperatura ideal con un cielo encapotado por las nubes que perdonaron lluvia, una separación mediante barreras que descongestionaba los apretones que se podían producir y un sonido que supo pasearse por el espacio del Calderón. Falta una mejor accesibilidad y colaboración por parte del staff.


Público 3.5 Entregados y sin grandes apretones. Siempre están los clásicos moscones y el excesivo ambientador de marihuana, pero por lo general se podía estar sin problemas en las primeras filas.

Teloneros 3 The Big Pink valen como música de fondo mientras estás sentado en la pradera de un festival. The Editors sonaron bien, pero para quien no los conozca da igual, es una música que ya ha oído mil veces. Quedó simpático el cantante, era como una copia fallida de Chris Martin disfrazado de Sherlock Holmes.


Setlist

1. Uprising

2. Supermassive Black Hole

3. New Burn

4. Map of the Problematique

5. Neutron Star Collision (Love is Forever)

6. Bliss

7. Guiding Light

8. Interlude

9. Hysteria

10. Nishe

11. United States of Eurasia

12. Feeling Good

13. Chris & Dom Jam

14. Undisclosed Desires

15. The Resistance

16. Starlight

17. House of the Rising Sun Intro + Time is Running Out

18. Natural Selection

19. Unitended

20. Exogenesis Symphony Part 1: Overture (OVNI!!!!!!)

21. Stockholm Syndrome

22. Take a Bow

23. Plug in Baby

24. Knights of Cydonia

viernes, 15 de enero de 2010

¡Nuevo vídeo de Muse rodado en Madrid!



Los asistentes al concierto de Muse del pasado 28 de noviembre en Madrid estamos de enhorabuena porque el nuevo videoclip oficial de Muse para la canción Resistance es un conjunto de grabaciones durante la actuación de aquella magnífica noche.

Presta atención porque si estuviste allí, ¡es posible que aparezcas en el vídeo!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los mejores guitar riffs de todos los tiempos

Siguiendo con Muse y con las listas tipo 'Los mejores de todos los tiempos...', la web británica Music Radar da una lista de los mejores 50 punteos de guitarra de todos los tiempos. Entre ellos, el riff de la canción Plug in Baby de Muse se encuentra en el puesto 12, lo cual no esta nada mal cuando se enfrenta en la tabla a guitarristas que han servido de inspiración para el propio Mathew Bellamy.

En el número uno, para evitar sorpresas, esta The Jimi Hendrix Experience y su Voodoo Child (Slight Retunr).

1. The Jimi Hendrix Experience - Voodoo Child (Slight Return)
2. Guns N' Roses - Sweet Child O' Mine
3. Led Zeppelin - Whole Lotta Love
4. Deep Purple - Smoke On The Water
5. Derek and the Dominos - Layla
6. AC/DC - Back In Black
7. Metallica - Enter Sandman
8. The Beatles - Day Tripper
9. Nirvana - Smells Like Teen Spirit
10. The Rolling Stones - (I Can't Get No) Satisfaction
11. Black Sabbath - Paranoid
12. Muse - Plug In Baby
13. Eddie Van Halen - Ain't Talkin' 'Bout Love
14. The Kinks - You Really Got Me
15. The White Stripes - Seven Nation Army
16. AC/DC - Highway to Hell
17. Led Zeppelin - Heartbreaker
18. Black Sabbath - Iron Man
19. Led Zeppelin - Black Dog
20. Michael Jackson - Beat It


La lista completa y argumentada

lunes, 30 de noviembre de 2009

Muse, Palacio de los Deportes de Madrid 28.11.09

¡Mira arriba, son Muse!


Enormes. Aparecieron subidos en enormes cubos, levantaron a toda la grada, pusieron a levitar al público de pista, elevaron su sonido a la enésima potencia e hicieron eco del dicho ‘de Madrid al cielo’. Con Muse es posible tocar las nubes de una noche otoñal. Con uno de sus setlist más enérgicos y cañeros, trajeron uno de los conciertos más gordos del año.


Tras la larga cola otoñal, para algunos desde la noche anterior, el público entro al Palacio de los Deportes para encontrarse con la primera sorpresa de la noche: Tres enormes torres de tela plantadas en el escenario. Para cuando se apagaron las luces los gritos eran ya ensordecedores al ver como se encendían las ventanas de esos edificios, y como personas a un ritmo robótico las subían para finalmente caer. La estupefacción llegó cuando esas torres de tela cayeron al suelo y lo que había dentro eran los tres integrantes de Muse, cada uno encima de un cubo y debajo de otro. En las caras de cada uno de estos cubos una pantalla que alimentaba más el espectáculo.


Allí estaban ellos. El prodigio musical Mathew Bellamy con una estética totalmente futurista iluminaba con un láser circular al público al ritmo de Uprising, una canción más obligada que predecible, cuyo título no podía dar más el pego para una aparición tan ascendente.


Escondido por debajo y detrás de los cubos estaba un hombre rubio que suponía un gran apoyo para esta música de estadios. Percusión, teclado y cualquier tipo de arreglo corría de su cuenta para que a cada canción no le faltase de nada.


La gente ya no pisaba el suelo. Tras cantar alegres el estribillo de Resistance, para luego ponerse a bucear en New Born no sin antes coger mucho aire, porque este tema brilló como nunca, por su actuación y por el público.


Los cubos ya habían descendido y Muse estaba a ras de escenario. Parecía que todas las bombas habían detonado y aún estábamos en la tercera canción. Encima aún quedaba lo mejor por llegar. Todos eran super-temas, cañeros e imparables, pero la gente no cesaba en saltos, desgañitarse y sacrificar su cuello por causas como la magnífica MK Ultra, una de las que mejores sonaron del nuevo disco, o Hysteria. Otra de las grandes sorpresas de la noche es que utilizaron Nishe, una cara b de Unintended, como introducción de United States of Eurasia. Durante la cara b instrumental, casi rareza, en las pantallas aparecían fotos en blanco y negro de fans de Muse, fruto de un concurso en el que la banda ofrecía a los fans enviar su foto para ser publicada en las pantallas durante su gira.


Cubos arriba y con un piano de cola con tapa transparente y luces que seguían las melodías que pulsaba Bellamy con sus dedos, Muse se animó con Feeling Good, una de las mejores del concierto por la limpieza de su sonido, positividad y elegancia. En los cubos, imágenes de pétalos rosas cayendo, recordando al videoclip. En el Palacio, la gente en las gradas permanecía de pié, y así se quedarían durante el resto del espectáculo.


Los cubos volvieron a bajar. Las luces se apagaron. Pero, ¡wow!, el cubo de en medio volvía a subir y además era giratorio. Ahí estaban el batería Dominic Howard y el bajista Chris Wolstenholme compartiendo espacio y un pedazo de jam que hasta se me cayeron los pantalones (literal).


Yo personalmente poco más le podía pedir a este concierto. Mathew salió para ponerse en una de los brazos laterales del escenario con su guitarra-teclado para tocar su nuevo single, Undisclosed Desired, tema electrónico que no todos reciben con alegría. Pero después de ultra-brillar con súper éxitos como Starlight, la siempre siempre espectacular y perfecta Plug in Baby o la irrefrenable Time is Running Out, Muse enchufó un tema de su último disco al que nadie se atrevió a decir que no porque sonó de las mejores: Unnatural Selection. Que fuerza, que potencia, que infatigable banda de tres tíos pegándole sin parar con una pasión que poseía al público a pesar de sus cuerpos exhaustos.


Sin duda era el momento de una falsa despedida para descansar un poco. Pero la gente estaba acelerada, sus corazones habían cogido un ritmo que solo un infarto es capaz de parar, así que coreaban el nombre de Muse, pedían más. Y así fue, pero la banda salió con clemencia y un piano para interpretar Exogenesis, una de las tres sinfonías que cierran el último disco. Los ojos de los asistentes quedaban contemplativos, sus pulmones intentaban respirar hondo, miraban que sus acompañantes seguían cerca y sonrientes. ¿Todo controlado? Pues tomad un Stockholm Syndrome para terminar de romper los cuellos y reventar las piernas que aún tenían esperanza de volver a caminar.


Al terminar semejante muestra de poderío, el bajista aparecía bajo una luz blanca soplando en una harmónica un tema muy western para introducir el gran broche final: la épica y marciana Knights of Cydonia, donde ya la gran mayoría del público consciente de que esto se acababa, se dejaba la piel, la voz y el alma en una noche de sábado.


A mitad del concierto Dom Howard plantó encima del bombo de su batería una bandera de España en la que unos fans escribieron: Muse, you electrify my life. No podría haberlo dicho mejor.


A modo anecdótico: En la entrada del Palacio habían carteles que avisaban de que en el concierto el público podía ser grabado por vídeo y audio (de hecho junto a mi se plantaron dos tíos, uno de ellos con una cámara enganchada a una barra, que graban el concierto desde el punto de vista del publico de pista, pero pronto abandonaron por la locura almacenada en la zona). Lo gracioso es que el cartel advertía de que tu voz podía ser doblada. Es que en estos conciertos hay mucho desafine en las voces, es natural.


Sala 2.5 Sigo sin identificarme con los conciertos de estadio. Lo único bueno es cuando la orgia de sudor y empujones te sienta bien y te dejas arrastrar por ella, lo malo es que no te apetezca ese intercambio de fluidos.


Público 2 En la cola un infierno. La mayoría era un publico joven, primerizos universitarios, pero el problema no es la edad, es la falta de educación responsabilidad. Que se te cuelen, que te vomiten encima por la mezcla de marihuana y alcohol indebida, que se apoyen en tu espalda o te claven los pinchos de su muñequera fue su manera de hacer amigos.

Teloneros 2.5 Imaginaros a Foo Fighters pero cabreados. Pues eso fueron los teloneros Biffy Clyro, leña monotemática que aunque le mete caña a la noche se llega a hacer pesado.


Setlist


1.Uprising

2.Resistance

3. New Born

4. Map of the Problematique

5. Supermassive Black Hole

6. MK Ultra

7. Interlude

8. Hysteria

9. Nishe

10. United States of Eurasia

11. Feeling Good

12. Guiding Light

13. Helsinki Jam

14. Undisclosed Desires

15. Starlight

16. Plug in Baby

17. Time is Running Out

18. Unnatural Selection

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19. Exogenesis: Symphony Part 1 [Overture]

20. Stockholm Syndrome

21. Knights of Cydonia


Imagen y sonido: Mezken

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