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martes, 17 de diciembre de 2013

Premios MMM 2013


Se acaba el año y llega la hora de inaugurar una nueva... ¿sección? Bueno, intentaré convertirlo en costumbre a partir de ahora y seleccionar lo que a mi parecer haya sido lo más destacado del año. Os invito a que galardonéis también vosotros a lo que os ha parecido lo más apetitoso del año a través de los comentarios o redes sociales. ¡Feliz salida/huida del 2013!

Mejor disco: Arc


Tras completar un álbum debut impecable, Everything Everything han vuelto a rizar el rizo con su segundo disco. Esta es la generación de bandas que mamaron de Radiohead y terminaron creando su propio sonido a base de percusión, guitarras y sintetizadores. Con una voz, la de Jonathan Higgs, que goza de tantos registros, fuerza y sentimiento que la convierten en inigualable. La temática se mueve entre las preocupaciones mundanas: guerra, contaminación, vigorexia, maltrato animal, petróleo, el futuro, los abusos de poder, la enfermedad, la distopía y el refugio.

Mejor película: Antes Del Anochecer


El director Richard Linklater cierra la trilogía de su trabajo más preciado. La historia de Jesse y Celine nos lleva a Grecia donde una vez más el film se centra en los dos personajes con un guión ingenioso lleno de conversaciones y escenas que suponen una montaña rusa sentimental para los protagonistas. El trío de Ethan Hawke, Julie Delpy y Richard Linklater vuelve a lograr esa conexión de empatía nostálgica, agridulce y romántica.

Mejor canción: Colombia


No será una revienta estadios, ni un single o el tema favorito de un DJ para una fiesta, pero Colombia de Local Natives toca y conmueve como pocas canciones. Quizás la fórmula secreta sea que la haya creado un corazón roto por la pérdida de un ser querido, pero esta canción es capaz de cortar la respiración de una sala entera.  

Mejor videoclip: Ingenue


A veces los vídeos más sencillos o los que parecen más improvisados son los mejores. Pero la principal razón por la que este videoclip de Atoms For Peace destaca ante los demás es la manera en la que Thom Yorke y su álter ego adaptan la letra de la canción a sus movimientos. Los acercamientos, las sacudidas y los rechazos. Todo está en cada uno de sus gestos.

Mejor concierto: Red Hot Chili Peppers en Outside Lands


El festival Outside Lands en San Francisco de este año contaba con un bombazo de cartel, desde los que ocupaban los escenarios grandes hasta los que pasaban por los más pequeños. Uno de los más esperados fueron los Red Hot Chili Peppers, y tratándose de California, no podían dar un concierto mediocre. Y así fue, los Peppers demostraron una vez más estar en muy buena forma dando un concierto en el que incluso sus clásicos de los 90 y 80 como 'Give It Away' o 'Higher Ground' sonaron como nunca. Mantuvieron esa energía sin soltarla en ningún momento entre canción y canción a base de jams, improvisaciones y otros momentos de lucidez y locura musical propia de la banda de Flea y Anthony Kiedis.

Mejor grupo revelación: Midi Matilda


Desde San Francisco nace el dúo Midi Matilda. Formado por el batería Logan Grimé y el cantante y guitarra Skyler Kilborn, el grupo se mueve en lo que ellos mismos nominan un 'pop con estilo'. Solamente cuentan con un EP titulado Red Light District pero se basta y se sobra como gran promesa para el 2014, año en el que tienen previsto lanzar su primer LP. Una producción bien trabajada, muy buenos temas y un directo divertido hacen de esta pareja la estrella a seguir del 2013.

lunes, 8 de abril de 2013

ATOMS FOR PEACE - Amok [CRÍTICA]


Matemáticas con corazón

Thom Yorke vuelve con su nuevo y flamante grupo en la secuela de su debut en solitario. Claroscuros trazados con perfección y exactitud, y una voz que supera todo lo digital y matemático.

Ante la reciente noticia de que Thom Yorke ha admitido que ha pensado en más de una ocasión terminar con Radiohead, Atoms For Peace se presenta como el mañana de una de las bandas más emblemáticas del planeta.

El inglés cada vez se siente más a gusto en esta nueva nueva familia compuesta por el bajista de los Red Hot Chili Peppers, Flea; el percusionista de la misma banda, Mauro Refosco; el productor de Radiohead, Nigel Godrich; y el que fuera batería de R.E.M., Joey Waronker. Thom Yorke empezó su carrera en solitario con el álbum The Eraser, que promocionó sobre escenarios de todo el mundo con la compañía de estos músicos ya bautizando el grupo como Atoms For Peace. Ahora ese nombre firma su primer LP, Amok.

El arranque se viste elegante con 'Before Your Very Eyes...'. Una guitarra y bajo bailan al escurridizo ritmo de la percusión mientras que la voz de Thom Yorke, máxima protagonista de este trabajo, sobrevuela con suavidad y dulzura las agitadas aguas de los instrumentos. Un sedante que nos engaña para meternos dentro el bicho de 'Default', la más electrónica del disco y una de las más enigmáticas, una criatura que se te colará por todas partes.

El videoclip de 'Ingenue' define muy bien la tercera de Amok. Un romance que se emite en una danza que pone los pelos de punta, con un Thom Yorke que llora esta canción con limpieza y delicadeza. Con los ojos húmedos, Amok arranca de sus entrañas 'Dropped' con una percusión que no te dejará marchar hasta que entre el bajo que rompe con el sintetizador. 'Unless' es oscura, apocalíptica y enigmática como el blanco y negro de la portada del disco.

Pero Thom Yorke muestra con este disco una cara más lavada que la de su anterior trabajo en solitario y se aleja un poco de la tenebrosidad de sus melodías. En 'Stuck Together Pieces' es donde se asoma más el bajo de Flea para mostrarse como perfecto escudero de Thom Yorke en una canción en la que se engancha la guitarra de uno con el bajo del otro en un final que desafía a la gravedad. 

'Judge, Jury And Executioner' bien podría ser un single de Radiohead y nadie diría nada. 'Reverse Running' tiene también ese sabor a la banda de Oxford pero se acerca más al carácter de Atoms For Peace de percusión imbatible, una base grave que dirige el tono del discurso y una voz que se mueve por diferentes picos acompañada de unos arpegios de guitarra.

Acaba la historia con la canción que le da título al disco, 'Amok'. Un tema de claroscuros que recuerda más a la estética de su antecesor, The Eraser. Y es que el nuevo disco de Thom Yorke y su nueva familia no deja de ser una secuela de su anterior trabajo. Un nuevo proyecto que funciona, que suena terriblemente bien y que produce unas actuaciones en directo que son obligatorias para la vista y el oído. 

Atoms For Peace demuestra que si se disolviera Radiohead, lo único que se echaría de menos en su sonido sería al guitarrista Johnny Greenwood y a su sonido único y envidiado por muchos. Por lo demás, este supergrupo tiene todas las ganas de quedarse y seguir agitando el suelo que pisa.

Recordemos que este miércoles 17, Thom Yorke y Nigel Godrich actuarán en representación de Atoms For Peace en la sala Razzmatazz de Barcelona.

Tracklist
1. Before Your Very Eyes...
2. Default
3. Ingenue
4. Dropped
5. Unless
6. Stuck Together Pieces
7. Judge Jury And Executioner
8. Reverse Running
9. Amok

sábado, 14 de agosto de 2010

ESPECIAL: FUJI ROCK 2010 / 30, 31 de julio y 1 de agosto

Melodías entre ramas

Una vez al año los árboles y las piedras de Naeba abren sus ojos para presenciar un espectáculo único. Cualquier estilo: rock, pop, electrónica, indie, funk, jazz, metal, flamenco, étnica, folk, punk soul, rap, tecno… Cualquier país: Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Francia, Escocia, Suecia, Cuba, Canadá, Alemania, España y por supuesto Japón. Solamente importa una cosa: encontrarle un buen novio musical a la naturaleza, un romance que el público pueda disfrutar las 24 horas durante tres días.


Los montes del Ski Resort de Naeba olvidan sus nevados inviernos y a los aficionados al ski para dar paso a los amantes de la buena música en una temporada de calor húmedo y lluvias. Vestidos como excursionistas y oliendo a repelente de insectos, parejas, familias, amigos y amigas se adentran en los bosques y colinas musicales del Fuji Rock.


La música es oro, el silencio es plata


El Fuji Rock es respeto. Respeto por la naturaleza por medio del reciclaje y el cuidado por el medio ambiente. Respeto por la música, tanto entre artistas y sus tiempos en el escenario como entre los asistentes y sus ídolos. Y algo que se agradece, y mucho, respeto entre público, en el país de las colas y el orden, el Fuji Rock no podría ser diferente.


La audiencia es en su gran mayoría japonesa. Esas personas atentas sonrientes, a veces extravagantes y casi siempre tranquilos. Una templanza que parecía timidez, como cuando el líder de los estupendos Alberta Cross preguntaba al público si estaba disfrutando del festival, éste guardaba silencio a lo que el neoyorquino respondía “¡Suena a que no!”.


Incluso se podía apreciar en uno de los conciertos más emotivos e interesantes de todo el festival, el que dio la banda de Thom Yorke, Atoms f

or Peace, en el escenario principal, el Green Stage: “Dejad ya de hacer tanto ruido, ¿vale?”, bromeaba el líder de Radiohead entre risas.


Muse, a pesar de ser cabeza de cartel del primer día y abarrotar todo el llano frente al escenario principal y sonar como nunca, no daba crédito a la timidez y prudencia de su público. En aquellos momentos en los que un enchufadísimo Matt Bellamy enfocaba el micro hacia el público para que cantase las partes más calientes de temas épicos como Time is Running Out o Starlight, las decenas de miles de personas respondían susurrando la letra de la canción.


Pero no era todo aplaudir y gritar solamente cuando tocaba, los japoneses también saben desinhibirse.


Vacaciones en el monte


Local Natives son el ritmo y la melodía sin sacrificar alguno de los dos atributos en ningún momento. Es un canto celestial que pisa tierra firme para volver a subir ante la mirada y escucha del entregado público nipón. “Un público increíble, no entiendo como nos conocías todavía chicos si aún no hemos sacado aquí nuestro disco”, comentaba sorprendido desde el White Stage el bigotudo cantante del grupo.

En el mismo escenario que los Natives, Corinne Bailey Rae se reafirmó junto a su banda como la artista de indie soul más prometedora del siglo actual. Bajo una intensa lluvia, la cantante británica levantaba sus brazos con aire sensual mientras rezumaba talento, simpatía, dulzura y belleza. Nadie abandonó su parcela de barro, y un chico japonés decidió

tirar su timidez al charco para soltar un grito de “¡I love you!” a la cantante, quien respondió con una enorme sonrisa, “¡Thank you!”.


Los norirlandeses Ash son bien queridos en tierras niponas. Muestra de ello fue la reacción más salvaje del público en todo el festival ante los temas más clásicos de la banda como Kung Fu o Girl From Mars. Algunos se animaban a bailar y patalear en el co

rro que se formó frente al escenario, otros huían del barullo entre risas y con las manos en la cabeza. Tim Wheeler, líder de la banda, se emocionó tanto que una ronda de gritos le dejó afónico para el final de su actuación.


Lo de Vampire Weekend fue una fiesta en la playa. No tan solo por su líder vestido con bañador, una suerte de Paul Simon del siglo 21, o por las pelotas hinchables que botaban por el público, sino por el veraniego toque de cada una de las canciones que flo

taban desde el escenario. Bailes, sonrisas y guiños de ojo se sucedían por todos lados, el periodo estival llegó al monte de Naeba.


Otro gran ejemplo de concierto entretenido y positivo fue el de John Butler Trio y su hábil rock australia

no. Tras la presentación de su nuevo álbum, April Uprising, y de una exhibición musical y una total capacidad de control en el jam instrumental, el ya colmado público del Green Stage terminó haciendo una ola desde la primera fila hasta los pies del bosque.


Algo parecido vivió Jamie Cullum, con una entrega correspondida entre el público y artista, siendo Cullum el valiente que bajó del escenario para recorrer todo el foso y chocar las manos de sus fans. Fue un niño y el piano su juguete. Besaba el micro, saltaba desde el piano varias veces y completó su set list con versiones de Radiohead y Rihanna. “No hay nada en el mundo como este festival, es genial hast

a cuando llueve, no como en Glastombury”, llegó a afirmar el joven inglés.


Muse no se quedó corto, a pesar de estar completando una de sus giras más ocupadas, Mathiew Bellamy salió repeinado junto a un Dominic Howard vestido de astronauta como salido de un anime japonés y el siempre serio bajista Chris W

olstenholme. El líder de la banda estuvo entregadísimo de principio a fin. No es de extrañar que en ocasiones se endiose a semejante artista cuando en el escenario del Green Stage realiza seis vueltas seguidas mientras toca el complejo riff de Plug in Baby.


Los conciertos nocturnos siguen siendo los más multitudinarios. Como fue el caso de MGMT, que su revitalizante actuación provocó el corte del acceso entre el Green Stage y el escenario donde tocaban, el White Stage, dado que superaron el aforo límite de este último.


Producto nacional nipón


Las bandas japonesas cumplieron su cometido a pesar de que realmente no había ningún peso pesado nipón en el cartel. Quizás Asian Kung Fu Generation fueron los que sustentaron el estandarte de

banda más popular japonesa, y provocaron unos cuantos saltos en su actuación aunque resultó sorprendente a la par que decepcionante que no tocaran su tema más conocido en el mundo, Haruka Kana

ta, tema principal de la popular serie de anime Naruto.


Serían más de destacar aquellos grupos y solistas nacionales que ofrecían un concierto más íntimo. La cantante folk en el pequeño escenario de Gipsy Avalon, la reducida banda de jazz arrinconada en el diminuto escenario oculto entre los árboles del bosque, la minimalista banda indie melódica en el Field of Heaven, o la big band japonesa instalada en el lejano Orange Court. Artistas menos mediáticos y conocidos, pero que aportaban un toque de paz acompasado con el precioso contexto de los montes de Naeba.


Papa se va de viaje


Fuji Rock 2010 ha estado marcado por las nuevas bandas que los líderes de grupos de culto como Radiohead, Rage Against the Machine o The Shins han decidido ‘montar’ por su cuenta. Thom Yorke, Flea y el rest

o de Atoms for Peace dieron un auténtico recital, el perfecto broche final en el tercer día del festival. Tocaron todo el disco en solitario de Yorke, una canción nueva, más algunas canciones de Radiohead como I Might be Wrong, todo ello con cierto toque personal de la banda.


Broken Bells suena bien, pero por desgracia no pasa de momento de ser la versión simple de The Shins. Pero el hawaiano y veterano líder de la banda no defraudó, y dio un concierto de textura íntima en la carpa del Red Marquee donde presentó el álbum debut de su nueva banda.


Apenas dos meses de su increíble actuación junto a Rage Against the Machine en Es

paña, Zack de la Rocha sube de nuevo al escenario de la mano de su nueva banda One Day as a Lion. Es una apuesta arriesgada, en la que la voz del carismático profeta del rap va solamente acomp

añada de un sintetizador y un batería indestructible. Sus nuevas canciones giran en torno a su primer single, Wild International, una adictiva pesadilla en la que uno termina metiéndose hasta el fondo del plano oscuro musical del tema.


Cena para nostálgicos


El Fuji Rock es un festival muy familiar. Hay zonas de juegos, columpios, teatro infantil, actividades…, en las que niños de todas las edades pueden disfrutar con sus padres o monitores del festival. Pero claro, un padre no paga más de 350 euros para pasear a sus críos durante tres días por el monte.


Jazz, blues, folk, clásica, flamenco…etc. Varias orquestas y big band se sucedían en los escenarios más ocultos del festival. A uno se accedía por caminos de madera que se perdían en el bosque, otro subiendo en un teleférico rapidísimo que tardaba 20 minutos en subir la montaña más alta de la zona, u otro andando hasta la otra punta del festival donde se podía disfrutar de música cubana y probar un mojito de sabor poco recomendable.


Por la tarde un poco de Kula Shaker, rock psicodélico con especias hindúes, liderado por una especie de Rod Stewart moderno. Por la noche, en especial en el segundo día, podían recordar viejas glorias con el country de John Fogerty o el glam rock de Roxy Music. Oportunidades únicas para ver en el escenario más grande a bandas que llevan décadas sonando en las radios de todo el mundo.


Tanabata


Una leyenda china, adaptada a las tradiciones japonesas desde la era Heian, cuenta el romance entre Orihime y Hikoboshi en el espacio exterior. La vía lactea es el río que separa a estos dos amantes, por lo que solamente pueden verse una vez al año, concretamente el séptimo día del séptimo mes lunar en el calendario lunisolar.


Los montes del Fuji Rock encontraron el amor en la música, las personas, su pasión por el arte sonoro y su responsabilidad ante el cuidado de la naturaleza. Una historia de amor que solamente se sucede una vez al año, a la que asisten las bandas y solistas que más pasiones levantan, como es el caso de Muse, o las actuaciones más exclusivas para pocos afortunados, como las que ofrece el dream team de Atoms for Peace.


La inmensa frondosidad natural se mezcla con la musical. A pesar de que los horarios están delicadamente tallados para evitar el mayor número de solapamientos posible, resulta en ocasiones frustrante tener que sacrificar alguna que otra actuación. El Fuji Rock es un festival para repetir. Los japoneses que lo visitan una vez lo marcan en su calendario como fecha obligada para los próximos años, y el público y artistas extranjeros terminan repitiendo a pesar de la lejanía.


Un lugar de ensueño, una escapada de verano, una escalada a las cimas de la música. El Fuji Rock te abstrae y no te suelta hasta que decides decir adiós. Pero el que visita este festival siempre formará parte de él.






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