sábado, 28 de febrero de 2009

MTV Winter 2009


Cuando el lujo se hace gratuito


Franz Ferdinand, Starsailor, Mando Diao y Polock formaron una hermosa postal musical en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Con este evento de un día, una vez más la Comunidad Valenciana vuelve a ser el referente en cuanto a festivales internacionales de música independiente.


A las 18:30 el público llegaba a ocupar alrededor de las primeras 20 filas del centro de la pista. Algunos sentados, otros de pié, y algunos con su cerveza de un lado para otro esperaban ansiosos la llegada de cada uno de los grupos que venían a ver. Según los vítores que lanzaban mientras los artistas que iban a actuar se nombraban por las pantallas a los laterales del escenario, se podía deducir que la gran mayoría fue a arropar a los cabezas de cartel, Franz Ferdinand, seguidos de los que perseguían a los Mando Diao, Starsailor y, por último, Polock.


Con el producto nacional, Polock, empezó el espectáculo. Se mostraron serenos ante una oportunidad única, que era tocar en su ciudad ante un público exigente que mayoritariamente no venían a verlos a ellos. Polock es un grupo que técnicamente es correcto pero les falta una seña de identidad, lo que les deja como meras versiones ibéricas de los Strokes pero aún más ‘brit’ que los millonarios neoyorquinos.


Starsailor trajo la calma, para aquel publico que buscaba un concierto de butaca, de estar tranquilo y de no saltar o apretarse mucho con el público. En un concierto tan masivo, el público joven que apenas conoce el trabajo de esta banda, que querían reservar fuerzas para el final y no castigar mucho unas piernas que llevan toda la tarde de pié, fue algo poco más que aburrido. Pero los ingleses dieron una actuación agradable, aunque no de total entrega, que sirvió para presentar algunos temas de su nuevo álbum All The Plans. Se despidieron con un marchoso Four To The Floor que calentó motores, y con Good Souls, un clásico ya para estos supervivientes del brit-pop, que dejó una clara definición de la melódica y sentimental voz de James Walsh.


Los guaperas suecos de Mando Diao dieron tralla en la noche hinchándo las venas de sus nórdicos cuellos. Aunque fueron entretenidos, no llegaron mucho más lejos de su carácter pretencioso de Beatles contemporáneos, quedándose en otros Oasis más del panorama chulesco musical, pero algo más motivados con lo que hacen que los británicos.


Tras un descanso promocional durante el cual MTV bombardeaba al público por medio de sus pantallas con anuncios, trailers y promociones que repetían tras cada actuación, llegó el rey de la fiesta: Franz Ferdinand. Las decenas de miles de asistentes rodearon literalmente la moderna y pintoresca Ciudad de las Artes y las Ciencias. Arte, demostraron tener mucho los escoceses, porque estos muchachos que formaron su banda en Glasgow demuestran tener mucho estilo en lo que hacen, y lo que es aún más atractivo, trajeron a Valencia un espectáculo sin pretensión, como si se tratasen de unos niños ilusionados, tímidos y felices que quieren mantener ese feedback de amor con sus seguidores a pie de pista. Fueron absolutamente la cúspide de diversión en el festival, con una calidad técnica escrupulosa que se llevaba muy bien con la improvisación. En este sentido, merecen una mención aparte el solo de batería apoyado por todos los miembros del grupo y la ‘conversación entre guitarras’ entre Alex Chapranos y Nick Mcarthy durante la actuación de This Fire.


Todo sonaba enorme, amplificado, limpio, rítmico. En definitiva, espectáculo, diversión y simpatía, mucho más digestivo en directo. Tras dos bises, de dos canciones cada uno, se despidieron con reverencias hacia el público. Volverán muy pronto por España durante su gira Europea a Bilbao el 2 de abril y Madrid y Granada los días siguientes, aparte de su visita por el FIB en verano. MTV España emitirá el MTV Winter 2009 el día 13 de marzo.


IMAGEN: De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Starsailor, Polock, Mando Diao y Franz Ferdinand.



viernes, 13 de febrero de 2009

El nuevo video de Gemma Hayes


Gemma Hayes - Home

En un tiempo en el que parece que los videoclips están en desuso para algunos artistas alternativos, Gemma Hayes saca por fin un video de su último disco. Pero, ¿cuál es el concepto del mismo?

martes, 10 de febrero de 2009

The Empyrean [John Frusciante]


El Frusciante más experimental


El prolífico guitarra de los Red Hot Chili Peppers vuelve en solitario con The Empyrean, donde exprime al máximo sus cualidades como productor, buscando nuevos sonidos y tendencias sin dejar atrás su sello de identidad. Lo nunca antes escuchado de John Frusciante.


Diez discos en solitario es una cifra que pocos guitarristas pueden alcanzar, más aún cuando se trata del guitarra y principal cabeza compositora de los Chili Peppers, con todas las giras que ello conlleva. Pero su carácter prolífico no tiene tanto mérito como que cada uno de estos diez trabajos aporta algo nuevo, innovador, diferente y sobre todo de una gran calidad en cada uno de sus temas.


Diez también es el número de canciones que enlazan su último CD. Frusciante presenta su retorno con la instrumental Before The Beginning, que ya augura un sonido delicado y que busca explorar en el oído del que lo escucha. Por mucho que utilice la distorsión o su grito sea muy fuerte, mantiene un nivel de calma que aleja la sensación de desasosiego en todo el disco, de manera que guste a aquellos que detestan el exceso ruido roquero y buscan la parte preciosista y melódica del rock moderno. Para continuar con su particular caricia musical, la voz de Frusciante aparece en Song to the Siren, una versión de Tim Buckley en la que el músico neoyorquino ha querido hacer más énfasis en los sonidos de fondo que en la propia voz, a pesar de que este tema invita más a una mayor explotación vocal.


Unreachable es sin duda uno de los referentes de este disco. Esta canción resume la evolución del compositor hasta la fecha, reúne a sus mejores amigos y colaboradores (Josh Klinghoffer y Flea, que ya aparecieran en sus anteriores trabajos) y explota todas las ideas que ha querido poner en este disco. Otra de las características comunes que recogen muchas de las canciones de este álbum son sus amplios finales que nos hacen quitarnos el sombrero durante su desenlace por su producción, melodía, técnica y lírica. God recuerda por sus cambios de acorde con teclado, percusión y violines a las más recientes composiciones de Radiohead, una de las más fuertes y admiradas influencias de Frusciante. Una de las más completas, que cuenta con el lujo de contar también con Kinghoffer y Flea.


John Frusciante abre su persona y alma en este disco como nunca ha hecho antes. Las dudas, miedos, soledades, perdidas… The Empyrean es un libro abierto, y Dark/Light es un tema partido en dos que así lo demuestra. De profunda balada a piano a una rítmica canción electrónica, divertida y amenizada con un coro gospel que nos regala varios minutos de Frusciante tocando el bajo al final del tema que no tiene ningún desperdicio, altamente adictivo.


Si echamos una mirada hacia el pasado musical de Frusciante encontramos a una mujer, actriz y cantante, llamada Kristen Vigard, con la que realizó la canción Slave To My Emotions a finales de los 80. Pues la manera de cantar los versos de esta canción recuerda a la técnica utilizada por John en canciones como Heaven. Es una voz de vocales inquietas, que suben y bajan de tonos graves a agudos y viceversa. Esta es otra muestra de que todo lo que absorbe/inventa Frusciante lo proyecta en su trabajo actual. Enough of Me es otro dulce en la caja de The Empyrean, donde una vez más el músico transmite su preocupación por el mañana, el futuro y el curso de todo aquello que transcurre en la vida. Una de las más optimistas.


Los siete minutos que dura el octavo tema, Central, sacan a relucir entre estribillo y el extenso final la fuerza que caracteriza al guitarrista y cantante americano. Un espectáculo de su voz, sus guitarras y su interminable talento. A punto de caer en el final del álbum, nos regala otra de sus piezas más personales con One More Of Me, donde experimenta con una voz muy grave, violines, teclado y una vez más (como si se tratase de la segunda parte de Enought of Me) una manera de cantar en el estribillo que recuerda a la Kristen Vigard que colaboró con el hace tiempo. El drama y la belleza se cogen de la mano en este penúltimo tema.


El último suspiro aparece con After The Ending, con una voz tratada editada como si viniera de otra dimensión, quizás de esa 4ª dimensión de la que John Frusciante habla en ocasiones para referirse al lugar donde solo la energía existe. El teclado se convierte en órgano, la voz se convierte en susurro, un piano enternece el final y el disco se termina con un simple y seco golpe de caja.


Una apuesta arriesgada y muy personal en la que el artista busca explorar en su interior. Con 38 años, John Frusciante nos demuestra en cada disco que está en la flor de su carrera. Con The Empyrean, John es un niño que busca aprender, experimentar y probar. Con este disco, Frusciante da a los demás el fruto de su 'Yo' como persona y como músico a la máxima potencia.


http://www.myspace.com/johnfrusciantemusic


jueves, 5 de febrero de 2009

El Intercambio (2008)

La perseverancia de una madre

Clint Eastwood se marca otra gran película profundamente dramática y lo que es más delicado, basado en una historia real. Angelina Jolie logra algo más que una apuesta fuerte para ser premiada en los Oscar: superar un reto personal y subir un escalón profesional.


El señor Eastwood, ese tipo duro criado en westerns y pistoleros, se ha convertido a si mismo en una figura referente a la hora de dirigir películas con un fuerte mensaje dramático. Conducida mediante la mecánica de un thriller propio de un maestro cineasta, El Intercambio (Changeling) cuenta la historia de
Christine Collins (Angelina Jolie), una mujer que busca desesperadamente a su hijo desaparecido en Los Ángeles. La agonía no está en la tragedia de una madre que pierde a su hijo, si no en la encerrona que la policía corrupta de la ciudad le crea a Collins para limpiar su mala imagen. Para ello le entregan un niño vagabundo haciendo pensar a todo el mundo que es su hijo aunque ella lo niegue.


Al rescate están los que conocían a su hijo verdadero y sobre todo Gustav Briegleb (John Malkovich) un reverendo que utiliza su influencia mediática para sacar a la luz los trapos sucios del departamento de policía. Con todo ello, Collins no deja de sufrir innumerables injusticias durante la práctica totalidad del film, surgidas principalmente por perjudicar a la policía y por su condición de mujer.


Como ya venía dicho al comienzo, el film pertenece al género del thriller, pero sería injusto destapar aquí los giros argumentativos que Eastwood acostumbra a dar en sus películas para que una cinta de casi dos horas y media no se convierta en una repetición o en un exceso de lágrimas, si no en una búsqueda y agonía del espectador en encontrar la solución del misterio, una sensación adictiva que pocos cineastas sacan de su público.


Los actores que participan en este proyecto saben que trabajan para una gran producción, una película con hambre de premios, reconocimiento, y sobre todo de hacer llegar un mensaje muy delicado y frágil. Pero quien se lleva la palma, como de costumbre, es la actriz principal. Jolie consigue enfrentarse al terror de la pérdida de un hijo y la injusticia en su papel como Christine Collins. No es un rol de constantes apariciones, ni de amplios diálogos, ni siquiera de exageradas expresividades. Jolie ha conseguido expresar mucho en poco espacio: primeros planos, gestos minúsculos, gran cantidad de sentimientos recogidos en una expresión facial o corporal, etc. La actriz parece estar realizando más su papel en su interior que en el exterior, buscando así una agonía casi real para así evitar la sobre actuación y simplemente mostrar en un breve gesto de su rostro la explosión de sensaciones con las que se debate en su interior.

Este es de los papeles que cambian a una actriz, y aunque Jolie ya era una de las grandes, resulta confortable verla de nuevo en este género teniendo en cuenta que venía de hacer una película de tiros. Pero, insisto, no es la repetición de su papel en Un Corazón Invencible, donde también busca a alguien muy cercano que ha desaparecido en extrañas circunstancias. El amor y dolor de madre no es el mismo que el de una esposa, y Jolie ha dejado clara esa diferencia con estas dos grandes películas.



martes, 3 de febrero de 2009

The Go-Getter (2007)

Un viaje inolvidable por América


Tras pasar ocho meses y medio desde la muerte de su madre, Mercer White, un chico de 19 años, decide robar un coche para recorrer Estados Unidos en busca de su hermano. Una historia apasionante inspirada en la propia experiencia del director Martin Hynes, tras la muerte de su madre y el divorcio con su mujer.


Los estados Oregon, Nevada y California, e incluso el país México, son los lugares que Mercer (Lou Taylor Pucci, quizás lo recordaréis del video de Green Day Jesus of Suburbia ) recorre con el coche que robó en su ciudad. El film es una multiplicidad de escenarios y escenas donde el protagonista se encuentra con todo tipo de experiencias y personajes mientras sigue la estela que ha dejado su hermano en el pasado. Pero en esta aventura no está completamente solo. La propietaria del coche, Kate (Zooey Deschanel) mantiene un constante contacto telefónico mediante el móvil que se dejó ella en el coche, con el acuerdo de que el podrá seguir su viaje con el coche robado si le mantiene al tanto de su historia. Para completar la compañía femenina, Mercer cuenta también con la compañía en cuerpo y alma de Joely (Jena Malone), que aporta la mayor parte sexual y peligrosa de la película.


Mercer recoge la ola de rencor, excesos y desconfianza que dejó su hermano Arlen en su pasado, pero no abandona su búsqueda a pesar de que el camino cada vez es más empedrado. Lo mejor de esta historia es la diversidad de situaciones y lugares, exquisitamente retratados por un director que fue recopilando una gran cantidad de ideas durante su viaje tras su divorcio y que plasmó en esta película tan personal. La banda sonora no se queda atrás, siendo una de las mejores que podemos encontrar últimamente en el cine independiente, principal cortesía del artista norteamericano M.Ward. La actuación del reparto es perfecta para esta historia, destacando a Taylor Pucci como ese chico post traumático con ganas de salir del hoyo y a Deschanel por ser esa voz al teléfono que mantiene la conexión del chico con su ciudad natal y la esperanza de terminar el viaje lo mejor posible y volver con buenas sensaciones.


Esta es una historia que no deja de brillar en ningún momento y que demuestra la creatividad de un director que encontró en un viaje una gran cantidad de ideas originales para hacer de esta película una promesa del cine independiente del siglo XXI. Ahora solo falta que siga esta tónica.




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