miércoles, 22 de octubre de 2008
Starsailor vuelve con nuevo album para marzo
Starsailor vuelve el año que viene con nuevo disco y nueva discográfica. El grupo inglés, que pasa a trabajar con Virgin, titula su cuarto trabajo All The Plans y saldrá a la calle a finales de marzo. El video pertenece a una actuación en vivo de Hurts Too Much, uno de los temas que se incluirán en el nuevo disco.
lunes, 13 de octubre de 2008
Tideland (2005)

Fantasía e imaginación en un mundo putrefacto
El mundo de Jeliza-Rose está marcado por la convivencia de sus padres, unos yonquis con poco más remedio que la muerte. Terry Gilliam es el director y guionista de una obra de miedo, asco…pero esta vez el protagonista no es un periodista drogadicto en las Vegas sino una niña que idolatra y convierte en cuento todo lo que acontece a su alrededor.
Terry Gilliam es un genio creador de fantásticos mundos que cuando nos adentramos en ellos saben, huelen y suenan como T. Gilliam. Es esa banda sonora propia de una gran película, son esos personajes impulsivos e impredecibles como aquel Baron de Munchausen o Raoul Duke en Miedo y Asco en las Vegas; y el surrealismo de sus escenas y escenarios. Con la joven pero no escasa en talento Jodelle Ferland, Gillian prueba con una historia protagonizada por una menor en un mundo crudo pensado, en principio, solo para adultos. La actriz canadiense venía ya de un camino de films de terror para cuando llegó al rodaje Tideland. Esta chica de 14 años consigue transmitir mucho con su expresividad y gestos faciales. El trabajo de Ferland en el papel de Jeliza-Rose durante 2 horas de película es un reto que ha sabido soportar y lograr hacer de Tideland su película: la trama gira en torno a ella y los personajes, hagan lo que hagan, se ven violentamente trastornados por la aparición de esta pequeña protagonista en sus historias.
Los actores que rodean al mundo que experimenta y vive Jeliza-Rose son, la nominada al oscar por Disparos Sobre Broadway, Jennifer Tilly como la madre de Jeliza; o Jeff Bridges, que ya haría de toxicómano en El Rey Pescador a los mandos de Gilliam, que juega el papel del padre de la criatura. Sin embargo, el rol de estos personajes es de mera presentación y para explicar el contexto familiar de la chica, ya que a los pocos minutos de la película estos abandonan su trabajo como actores para formar parte del pasado y espiritu de Jeliza-Rose. Son Janet McTeer y Brendan Fletcher los que realmente dan que hablar en el film. La primera es Dell, una mujer que vive cerca de la casa en el campo donde el padre de Jeliza y ella se mudan. El segundo es Dickens, el hermano pequeño de Dell, que sufre problemas mentales y vive también en su propio mundo como cada uno de los personajes de esta siniestra historia. Jeliza-Rose interactuará con todos ellos, sufrirá y reirá con estos y vivirá y verá cosas que hasta su amplia imaginación se ve infectada y superada por las mismas. Las amigas de la pequeña niña son unas harapientas cabezas de barbie que la aconsejan y “siguen” en sus diferentes expediciones y encuentros durante el film.
Tideland es un cuento para adultos. Es un mundo terrible, que visto desde los ojos de una niña pequeña y soñadora, parece podrido pero no huele a podrido ya que es Jeliza la que se mueve por estos días de cruda realidad y traumas familiares, endulzando su alrededor. Terry Gilliam vio en la novela Tideland escrita por el americano Match Cullin, “un híbrido moderno entre Psicosis y Alicia en el País de las Maravillas”, describía el cineasta. Es un análisis psicológico de lo compleja, estupida, y complicada que puede llegar a ser la mente humana, así como la esperanza de que a esta se la puede alentar con poca cosa y una brillante imaginación.
Jeliza-Rose es una chica que prepara el chute a sus padres mientras sueña con viajar a tierras noruegas. Ella es una mente maravillosa escudada por una magnifica imaginación que la intenta proteger del horror, pánico y vísceras que su propia vida le trae ante sus ojos.
Jeliza-Rose a sus cabezas de Barbie: “Dormid…pequeñas mías. Dormid. Soñar…con trenes…llenos de helados. Y con hombres, ancianos, bailando con osos."
martes, 7 de octubre de 2008
Sea Sew [Lisa Hannigan]
La emancipación musical de Lisa
Después de que Damián Rice, le dijera a Lisa Hannigan, su compañera de batallas y colaboradora musical, que el “curso creativo entre él y ella” había terminado, Hannigan tenía que tomar la decisión de lanzarse a una carrera en solitario o seguir de flor en flor con otros artistas. Ha sido valiente, y el resultado es este Sea Sew que sabe a otoño y cuenta con una elaboración exquisita y varios registros musicales.
Ser músico en Irlanda es algo predecible y complicado. Todos y todas parecen querer colgarse una guitarra acústica y pisar todos los bares y calles de Dublín en busca de un futuro que rompa con sus penas y expandir una música de una calidad que solo los irlandeses y su perfeccionismo artístico puede alcanzar. Hannigan nos muestra en Sea Sew que no es necesario sumergirse en la melancolía total para hacer un disco que llegue a los más sentimentales, eso habría sido muy monotemático y aburrido para una artista que ha plantado cara a la vida musical en solitario muy en serio.
El cd comienza dejando un puerto irlandés para llevarnos por otros 10 puertos en los que está formado el disco, cada uno con su paisaje, su color y sus emociones. Lisa Hannigan es la capitana, una artista irlandesa que siempre ha sido conocida por ser la marinera del barco que Damien Rice, un grande ya de la música irlandesa, construyó poco a poco durante su vida.
Comienza con Ocean and a Rock, donde ya la cantante, músico y compositora empieza mostrando sus cartas: una buena cantidad de instrumentos para dar mayor constraste, producción exquisita, y una voz bordada con hilo fino. La voz de Hannigan, sin ser demasiado original y característica, logra ser cariñosa e interpretativa junto a sus letras, lo que le da un aire muy cercano y sentimental a sus obras. Tras la batería, guitarra, piano, juego de violines, trompeta… llega Venn Diagram, donde una guitarra acústica y una voz pausada hacen la mayor parte y merito de este segundo tema, pero termina rompiendo en una armonía instrumental que sabe a banda irlandesa. Con Sea Song, Hannigan pide definitivamente que se la tome en serio. Con un ritmo jugueton y una lírica estupenda crea una pieza musical de una rotunda base de percusión y un atractivo en la voz y el juego de instrumentos de cuerda que pone los pelos de punta.
La mayor representación de dulzura y cariño que Hannigan puede alcanzar con sus composiciones está en Splishhy Splashy, canción dedicada al fallecido músico irlandés Mic Christopher. La belleza de esta canción va haciendo cada vez más extrema según el ritmo calmado de guitarra acústica va acompañado de metalófono y una vez más, que para una violinista no puede faltar, un bonito juego de violines y violoncelos.
De todos modos Lisa Hannigan evita ponerse demasiado nostálgica y vuelve a llenar de pintura de colores el álbum con I Don’t Know, simpática y soñadora. Keep it All la sigue con un constante ritmo donde se revuelca la batería con los instrumentos de cuerda mientras que la voz de Hannigan disfruta de esta fornicación.
Pasado ya el ecuador de este breve pero conciso disco, Courting Blues se encarga de ir abriendo las puertas para la recta final con una mareada canción que se deja llevar con notas ascendentes y decadentes a lo largo de su duración. Esta confusión se tranquiliza con la paz de Pistachio, donde Hannigan muestra su gran capacidad lírica de decorar lo cotidiano con sentimientos profundos y transcendentales, “the way of a photo left out in the sun, so i try to sep myself in lilies and flax seeds”.
Una dolida Teeth pide paso en la traca final, una de las más cargadas de sentimiento de este Sea Sew, donde el violín se hace lágrima y el piano una caída en cámara lenta. La manera en que esta canción converge en el final es sublime, donde los instrumentos se ponen guapos para descargar toda la tristeza acumulada y Hannigan pone su voz para explicar ese dolor inerte.
Al final todo llega a buen puerto, ya que Lille se encarga de cerrar este viaje con la dulce Hannigan interpretando una canción que es una sonrisa por sí misma y un “nos vemos en los escenarios”, que es donde un músico de la Irlanda se siente realmente vivo.
Aunque solo sea por morbo, merece la pena ver lo que ha hecho Damien Rice para su siguiente álbum, el resultado de su proyecto de escribir una canción por día en su viaje de 10 días de Dublín a Barcelona, ahí es nada.
Suerte Lisa.
jueves, 2 de octubre de 2008
Tape (La Cinta) [2001]
Aquí huele a actor bueno encerrado
Algunas películas son verdaderas pruebas definitivas de talentos para sus actores. Este es el caso de Tape: tres actores, una habitación de motel como único escenario y unas conversaciones y guión frenéticos.
La garantía de éxito de hacer una película tan arriesgada está en el trabajo de sus actores frente a un guión complejo donde puedan desenvolverse con profesionalidad. Eso lo sabía el director Richard Linklater, que encontro en Ethan Hawke su actor fetiche para sus películas de renombre como es la hermosa Antes del Amanezca. En este caso Tape se puede dar con un canto en los dientes. La cinta comienza de manera muy sencilla, Vince (Hawke) un traficante de drogas que se encuentra en una habitación de Motel esperando a su amigo Jon Salter (Robert Sean Leonard), director de cine. Ethan Hawke consigue poner de los nervios a aquel que sigue sus movimientos, su personaje es una persona impredecible, encendida y agitada, como una taza caliente que uno no sabe por donde coger. El papel de Leonard tiene unos matices muy parecidos a su cometido en la serie de éxito House, ya que es el amigo calmado que apoya a un personaje complicado como es su compañero el doctor sacastico o Vince en el caso de Tape. Para rizar aún más el rizo aparece la más atractiva que guapa Uma Thurman, revolucionando la trama y complicando aún más la situación.
Tape pertenece a ese género de películas como La Entrevista o Sleuth, con escasos metros cuadrados de escenario pero unos giros arguméntales demenciales. El espectador bien puede seguirles la corriente a los actores y llegar a los siempre interesantes finales de este tipo de películas o bien abandonar por no poder aguantar esta astuta falta de coherencia y claustrofobia que hace de estos films únicos en el catálogo cinematico.
Si te gusta cualquiera de estos tres actores esta película es obligada, porque la satisfacción de ver a unos buenos actores intentando salir airosos como un gato de una caja es una delicia, una verdadera clase de interpretación.