lunes, 29 de septiembre de 2008

Flea saca disco en solitario

Flea, uno de los bajistas más reconocidos entre los mejores del mundo, conocido por ser uno de los fundadores y formadores de los Red Hot Chili Peppers, está a punto de completar lo que será su debut en solitario. Michael Balzary, nacido en Australia, está aprovechando al máximo los dos años que la banda californiana se ha tomado de "descanso", ya que, aparte de la producción de su disco, actualmente se dedica a recibir clases de jazz para, "completar una educación musical que he tenido toda mi vida y llenar los espacios en blanco", en palabras del bajista de los Red Hot Chili Peppers.

Flea ha estado grabando el álbum desde su propia casa y a pesar de ser mayoritariamente instrumental, cuenta con la colaboración de Patti Smith que ofrece su voz en este trabajo. "No se muy bien como describirlo, mucha gente lo ha definido como cinemático, algo así como música de banda sonora", explica el bajista que cumplirá 46 años el próximo mes.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Dolls [2002]


Define cine romántico

Con Dolls, el director nipón Takeshi Kitano alcanza los extremos del romanticismo entrelazando tres historias sobre la resistencia del amor ante el paso del tiempo y las grietas del dolor. Una inyección muy fuerte de sensibilidad con una estética muy atractiva propia del cine asiático.

El castillo de Takeshi (conocido en España como Humor Amarillo) es posiblemente lo más conocido en nuestro país de este brillante actor y sobre todo director. El director nacido en Tokio disfruta moldeando el cine negro y convirtiendo a sus personajes de sangre fría en criaturas emocionales que muestran su lado cariñoso y humano, como se puede apreciar en Sonatina (1993). Kitano suele protagonizar sus películas, siendo él esa bestia que quebranta los huesos y llenando de plomo a Yakuza, siendo él también un gángster. Sin embargo en Dolls, Kitano desaparece del guión para escribir y dirigir tres historias de amor diferentes que en ciertas partes de la cinta se entrelazan.

La historia principal, por ser la primera que sale y la que más minutos ocupa, es una dramática historia sobre un amor que resulta gravemente dañado por las ambiciones de éxito del chico, que decide olvidar al amor de su vida y casarse con otra persona. La intensidad sentimental continúa con la inclusión de las otras dos historias: un fan acérrimo de una cantante pop y un pez gordo de un clan Yakuza que busca aquel amor que de joven rechazó por resultar ser un peso en su carrera profesional.

La estética de Dolls es sobrecogedora. Cada color y paisaje contiene un mensaje que enlaza con la historia que Kitano muestra con un nivel de dirección y fotografía que hacen de este apartado uno de los más atractivos para disfrutar en el film. El cineasta dibuja con naturalidad y colorismo en el género de aventuras, comprendido este como las historias que llevan a los personajes a viajar, vivir, aprender, errar, levantarse y conocer. El equipo de actores acompaña al japonés en este viaje, interpretando de manera sublime los mensajes de dolor, cariño, pena o pasión que Kitano busca plasmar en la pantalla.

El responsable de la banda sonora es el prestigioso Joe Hisaishi, compositor de más de 100 películas en las que se incluyen sus trabajos con el Studio Ghibli como son Mi Vecino Totoro o El viaje de Chihiro. Trabaja con Takeshi Kitano desde principios de los 90 y una vez más lo borda con su trabajo en Dolls, con texturas que saltan desde la calma y ternura del piano hasta la intensidad percusiva.

El ritmo de la película es lento pero no pesado. Saborea cada pequeño detalle, sin que ello signifique exacerbar la agonía de los personajes demasiado o alargar un sentimiento de optimismo. Dolls es un dulce para los ojos que no empalaga, sino que engancha hasta el punto que queramos más a medida que nos encariñamos con las historias y sus personajes.

Esta obra es un más-vale-haber-amado-y-perdido-que-nunca-haber-amado, un romanticismo extremado. Kitano compone con Dolls un brillante réquiem del amor autentico y profundo. Bravo Takeshi.


miércoles, 17 de septiembre de 2008

Ellie Parker [2005]

El vacío de ser una actriz hollywoodiense


Los grandes actores muestran todo su potencial en aquellas películas en las que casi nunca están fuera de plano. Naomi Watts es Ellie Parker, una actriz de fracasos acompañada por una vida patética en Los Ángeles


El actor y director Scott Coffey se quedó con ganas de más después de trabajar con David Lynch y Naomi Watts en proyectos como Rabbits o Mulholland Drive donde participó como actor. De ahí ha bebido Coffey para rodar junto con su amiga Watts esta película dirigida y producida por él mismo y donde se regala el papel de noviete de Ellie Parker. Cámaras digitales, personajes espeluznantes, asco, pánico, tensión, y la destrucción paulatina del personaje principal son los elementos que Coffey toma prestados tras su experiencia con Watts y Lynch. Incluso la trama, una actriz que se tambalea intentando lograr el sueño prometido de ser una estrella de Hollywood en un mundo de mayores decepciones que alegrías, una historia muy similar a Mullholand Drive.


Mientras Ellie Parker es esa chica patética a la que todo le sale mal y olvida incluso su persona, Naomi Watts demuestra una vez más que es una de las actrices más comprometidas, valientes, creativas y audaces a la hora de ponerse en la piel de su personaje. La actriz australiana interpretó esta Ellie Parker en sus ratos libres entre gran producción y gran producción, pero el resultado es impecable. Watts lo borda, hace reír, hace sufrir y logra hacer tangible la piel de Parker, sus sufrimientos, inseguridades y fracasos. Cada vez que la protagonista entra en una habitación para una audición se crea una fuerte tensión y nos hace pensar, ¿Qué demonios hago yo en esta habitación?. Este film de poco más de hora y media puede llegar a crear dudas que asalten los sueños y esperanzas de todo aquel que quiera ser actor, esto no es la serie de Joey Tribbiani.


La banda sonora indie entabla la estructura de la película, algo que apoya ese estilo de “corto de hora y media” que consigue crear el director. Es el fracaso de la belleza, la perdida de identidad, la psicótica soledad o el patetismo divertido los sentimientos que van acompañados del apartado musical del film, sin llegar a eclipsar la escena en sí.


Ellie Parker es una película que bien podría valer de documental y algo de didáctica. Es un “hollywood no es lo que pensáis los que estáis fuera de él”, una crítica humorística y sin escrupulos sobre un mundo tan ambiguo, complejo y en ocasiones absurdamente perfeccionista dado el gran prestigio con el que carga a sus espaldas. Hollywood para Ellie Parker es una pesadilla dentro de un sueño, una jungla de princesas rubias donde el rimel corrido y las ganas de rendirse es el pan de cada día.



lunes, 15 de septiembre de 2008

Final Fantasy VII Crisis Core

Acción para una gran precuela

8.5

Square Enix vuelve a cumplir con su aportación en el catalogo de juegos en la PSP con otro Final Fantasy. Conmemorando los 10 años desde el lanzamiento del legendario, épico y emblematico Final Fantasy VII, FFVII Crisis Core se posa como una precuela tan bien realizada y conectada con el juego original que sabe mucho al juego de la PSX. Un Action RPG con una jugabilidad muy cómoda para los tiempos que corren.


Zack es un personaje que aparecía en escenas flashback durante el Final Fantasy de la Play Station, pero con una historia tan relevante para la trama principal del rol que ha dado paso a un juego para el solito y otro gran elenco de caracteres que aparecieran también en el juego original. Crisis Core recoge lo que pasó cinco años antes de los acontecimientos de Final Fantasy VII, explicando los orígenes de este personaje y llevándonos con el desde ciudades ya conocidas como Midgar o Nibelheim hasta otras nuevas inéditas como Congaga o Banora. Hay también personajes nuevos y con carisma incluida como Angeal o Genesis, pero en el Crisis Core veremos también el pasado de Sefirot, Cloud, Aerith, Tifa e incluso la dicharachera Yuffie.


La principal diferencia entre este título y aquella obra maestra de 1997 es que, como Action RPG que es, la acción aparece con más abundancia y las batallas son más prácticas y veloces. No por ello se pierde el jugo rolero que ha caracterizado siempre a la saga FF, ya que podremos hablar con la gente que vayamos encontrando en diferentes escenarios, interactuar con ellos, disfutrar de un gran número de minijuegos, mejorar nuestro equipamiento y como gran novedad, mejorar nuestras “materias” con la herramienta Síntesis, que consiste en mezclar distintos tipos de materia con minerales brutos para dotarlas de mejores características.


Otra novedad destacada es la OMD, que para entendernos es como una tragaperras donde, en mitad de la batalla y dependiendo de diversos factores, aparecerán 3 cuadros para que en los mismos, por azar, coincidan los rostros de los personajes así como códigos numéricos que aportaran diferentes ventajas. Cada personaje significa un tipo de habilidad especial: un ataque, una cura del personaje, un aumento de potencia… . Esta OMD se divide en tres tipos: de personajes, invocaciones y personajes extra (Moguri, Chocobo, Cactilio…). Las invocaciones funcionan de la misma manera que en los clásicos Final Fantasy, por lo que cuando aparece tres veces la imagen en la OMD de Ifrit por ejemplo, disfrutaremos de una invocación con una calidad grafica sorprendente. La OMD Extra puede llegar a sernos perjudicial en algunos casos, ya que si cae en una combinación de imágenes y números especifica, el personaje sufrirá una “pifia” y podrá perder puntos de magia o vitalidad.


La única pega que merece mención es quizás la imposibilidad de viajar por un mapa para visitar las ciudades que queramos a nuestro antojo y así completar las mini-misiones que estas nos ofrecen. Sin embargo, a pesar de ser un juego más lineal que su predecesor, Crisis Core tiene un as en la manga para sumar las horas de juego y entretenimiento en nuestra PSP: las misiones Shinra. Estos son los encargos que la compañía para la que trabaja Zack como Soldado ofrecen en un tablón al que podemos acceder en cada punto de guardado. El número de las mismas es inmenso y se dividen en dificultades que van desde “Muy Fácil” hasta “Muy Difícil”, nivel que nos hará combinar nuestros recursos de la manera más inteligente para lograr completarla.


Un rol sin una buena historia es un rol del montón, y los Final Fantasy presumen de contar con algunas de las mejores tramas en el mundo videojueguil. Aventura, amistad, amor, fantasía, magia, naturaleza, ecología, pasión, guerra, miedo, ternura, terrorismo política, vida, muerte… a Crisis Core no le falta prácticamente nada para llamar la atención a los sentidos de cualquiera que busque una buena historia. Y es que el universo Final Fantasy VII es uno de los más perfectamente culminados y redondeados, ya sea por sus personajes, mundos, pequeñas historias o la sensación de estar viviendo una autentica fantasía. Con el simpatico Zack haremos muchas migas en este juego, nos enamoraremos, sentiremos pena, ira, e incluso nos dará la risa en algunas ocasiones. En este nuevo (o antiguo) capítulo en el mundo FFVII no faltará una sublime banda sonora, inspirada en el título original, y unas escenas cinemáticas para quitarse el sombrero o el pelo directamente.


Con el 10º aniversario de Final Fantasy, los responsables del Final Fantasy original se han encargado de arropar aquella gran historia que agotó millones de copias de aquel gran juego en todo el mundo para homenajear así a los amantes de este título y traer de nuevo la melancolía a las nuevas máquinas de Sony. Crisis Core es sin duda el mejor de todos estos homenajes, compitiendo con el film de insultante calidad gráfica FFVII Advent Children, el videojuego Dirge Of Cerberus que ponía los pelos de punta con una historia de dolor y desesperación por parte de Vincent Valentine, uno de los personajes extra del FFVII original; o el anime FFVII Last Order, que como otras aportaciones del mundo de las consolas al mundo de la animación, se quedó en un regalito extra para los que se quedaron con las ganas de ver en un anime a Sefirot blandiendo su Masamune junto con su largo pelo gris.


Sobre todo, Crisis Core ha conseguido los dos puntos clave para ser una gran secuela: combinar a la perfección con la historia original y crear una melancolía y un deseo por jugar al título original que solo podrá ser frenado cuando apreciemos la gran diferencia gráfica del Final Fantasy VII de hace 10 años a lo que una pequeña maquina como la PSP puede llegar a soportar con Crisis Core.


Final Fantasy VII, como el universo, es el Final Fantasy infinito por excelencia.


Historia 8.5

Jugabilidad 8.5

Música/FX 9

Gráficos 9


lunes, 8 de septiembre de 2008

Coldplay, Palacio de los Deportes de Madrid 07.09.08

“Maravilloso”

Es esta palabra, pronunciada por Chris Martin el domingo en el Palacio de los Deportes, la que define una noche gloriosa para los muy señores míos de Coldplay.

Con ese adjetivo el líder de la banda se refería a la actitud del público presente en el concierto madrileño, ya que según su juicio, tras los últimos cientos de conciertos realizados alrededor del mundo, los que aquella noche disfrutaron y siguieron el concierto con toda su alma están, “en la cima del ranking de las mejores audiencias, el número uno”. Pero bueno empecemos por el principio como en toda gran historia.


Tras la llegada de Albert Hammond JR (guitarrista de los Strokes y telonero de Coldplay en su gira europea) la pista fue alcanzando su lleno, algo predecible cuando las entradas se agotaron en poco más de tres días. El californiano dejó claro que a partir de ese momento los allí presentes solo oirían buena música. Tres guitarras, más un bajo y una batería aporta mucha potencia al asunto, y más cuando Hammond traía con él una banda que le igualaba en tablas. Casi sin parar, el estadounidense convino canción tras canción, todas ellas con una gran energía positiva y un sonido envidiable. Con ello y su simpatía, hizo las veces de un delicioso entrante para luego pasar al plato fuerte.


Con casi perfecta puntualidad, aparecieron tras un telón negro transparente entonando el tema introductoria de su último álbum Viva la Vida or Death and All His Friends: Life in Technicolor. El telón tiró para arriba para poder ver el Delacroix, que hace de portada en el disco, en dimensiones impresionantes como fondo de escenario y Coldplay tiró de primer single de su último trabajo con la canción de alma de blues Violet Hill. A partir de este momento el concierto tomo un ritmo ascendente en calidad, entrega, diversión, belleza y grandes hits.


Se abrió paso Clocks para deleitar al 100% de aforo en el Palacio de los Deportes, lleno hasta la bandera. Las luces láser que no pueden faltar ya junto con este tema iban absorbiendo cada vez más a la audiencia hacia el placer musical que en el escenario se ofrecía. Otro gran single de su segundo LP, In My Place, mantuvo el ritmo de un inicio de concierto frenético y lleno de éxtasis. Speed Of Sound quedó de lujo, y tras este tema ideal en vivo Coldplay se apresuró en volver a su último disco con Cemeteries Of London. El público estaba absolutamente conectado con Coldplay mediante Chris Martin, que se volvía loco cuando sentía que la mayoría le seguían en su “singing laaaaa laralaaaaala leeeeee” gritando “seguidme joder” con una gran sonrisa y un simpático español. No tardaron apenas en ponerse los guitarras en fila (Martin, Buckland y Berryman con su bajo) frente al escenario para enchufar la genial semi instrumental Chinese Sep Chant que se esconde en su último disco. Acogedora fue 42, que terminó estallando con toda la banda, un tema que valdría como cierre si esto no hubiera hecho más que empezar.


Fix You es una rampa de emociones de la que no puedes escapar te chifle Coldplay o no. Aunque esta vez no utilizaron el recurso de la bombilla que Chris Martin solía bambolear en la catarsis de esta gran canción, esta joya escaló cada peldaño del Palacio de los Deportes para poner a todos en pié. Strawberry Swing, volviendo al Viva la Vida, sonó delicada y pulcra, otra inyección de la música positiva que Coldplay sabe crear.


Coldplay llegó a una nueva fase del concierto donde decidieron experimentar. Todos ellos se fueron a una de las pasarelas que salían de los laterales del escenario y se introducían en la gran masa de los asistentes para interpretar una versión tecno (si, tecno) de God Put A Smile Upon Your Face y Talk, matando así dos pájaros de un tiro. Aunque con poco más de una batería electrónica estos temas no suenen ni la mitad de contundentes, aprecio que los grupos de vez en cuando hagan este tipo de cosas que hagan una gira única, un atrevimiento que deja una marca en su actuación y que normalmente nadie olvida. Pero como para gustos están los colores, actos seguido le plantaron el piano a Chris Martin en esa misma estrecha plataforma para interpretar el solito The Hardest Part, que sonó con tintes más románticos y profundos de la que esta suele disfrutar. Tras enlazar este tema a una pieza a piano que se sacó Martin de la manga, no le dio tiempo a girarse para volver al escenario cuando se abrió la gran esperada de la noche: Viva la Vida. Los fans y no tan fans no pararon de corear ese “oooooOOOHH oooh ooooh ooooh” incluso habiendo finalizado la canción. Fue un momento absoluto de simbiosis entre público, Coldplay, violines (pregrabados, eso sí), campanas y percusión. Es este último elemento el que se hizo protagonista en el tema que seguía, Lost!, donde Guy Berryman acompañó a Will Champion para conseguir esa base de drums que levantaron las palmas y cuerpos en el estadio.


Y de repente se desvanecen. Coldplay desapareció. La gente esperaba que se tomasen un breve descanso y volverían a ese escenario pero no lo hicieron. Al instante de su desaparición unos gritos y vítores desde el fondo del pabellón, los focos siguen la jugada, son ellos. Coldplay, en cuestión de segundos, se colocó al fondo a la derecha (visto desde el escenario) en medio de las gradas armados de guitarras acústicas, armónica y otros elementos para hacer una versión Unplugged de The Scientist. Absolutamente emocionante. Chris Martin, como gran bromista y show man que es, cantaba junto su armonica “no hablo español,  no hablo español” en tono de blues que arrancó las sonrisas en el pabellón. Esta sensación positiva y de buen rollo en el aire fue acompañada por Death Will Never Conquer, interpretada por el propio batería Will Champion, gran amante del folk como se pudo apreciar en los tonos de la canción.


Volvieron a desaparecer. El ánimo que arropaba a los afortunados que lograron una de las entradas más cotizadas este año en la capital española había alcanzado la cima de “esto no puede ir mejor”. Mientras los asistentes esperaban el retorno de sus (aunque fuera por aquella noche) ídolos, éstos no paraban de cantar, vitorear y expresar de la manera más clara el concepto VIVA LA VIDA que los Coldplay lograron transmitir en la noche. Viva la vida, en una versión de remix electrónico, sonaba de fondo durante la espera, hasta que no tardaron en aparecer y hacer detonar Politik y así mantener la pasión que brotaba de la superficie. Y entonces pasó lo inevitable: que las flores que fue cogiendo color durante todo el concierto finalmente se abrieron con Lovers In Japan. La puesta en escena que acompañaba a este precioso homenaje al amor: imágenes de películas en blanco y negro daban el perfecto contraste para las miles de mariposas de colores que cayeron de lo más alto del pabellón. Esta lluvia de colores, con uno de los temas de mayor carisma creados últimamente por Coldplay, resumían en 3 minutos lo que significó esa noche para muchos: Viva la vida.

 

No hay vida sin muerte, por lo que Martin, una vez más esforzándose para introducir en español el próximo tema a tocar, hace irrumpir en escena a uno de los temas más tiernos y agradables del último disco, Death and All His Friends. Este es un dulce adiós que subraya la gran gesta de Coldplay en la noche de convertir la música en felicidad, asombro y entusiasmo. Fue en este tema donde se vio, como durante todo el concierto, la unión de la banda, ya que el final de esta joya pone a los cuatro ingleses a cantar, aportando una gran positividad en el escenario. Y hablando de buen rollo, nada mejor que terminar la hazaña que una Yellow como cierre final, un broche resplandeciente que congeló en un instante todas las sonrisas y buenas vibraciones recogidas en el Palacio.


Un concierto se mide por sus canciones, puesta en escena, el lugar, relación público-artista, creatividad, sorpresas, momentos inolvidables y sensaciones atípicas. Coldplay sacó nota en todas las asignaturas en un 7 de septiembre muy difícil de olvidar cuando estos chicos han realizado posiblemente el mejor concierto en nuestro país, y uno de los mejores en lo que respecta al juicio de Million Miles of Music.


Viva la Vida, Coldplay y todos sus admiradores.

 

Sala 4.5 (La acústica del Palacio de los Deportes es muy buena, el pabellón estaba bastante acondicionado a pesar de la gran cantidad de personas que se dieron cita)

Público 4.5 (Entregados, ilusionados, respetuosos en su mayor medida, con ganas de pasárselo bien sin aguar la fiesta a los demás… hasta la fecha no he encontrado mejor audiencia que la de Coldplay)

Teloneros 3.5 (Albert Hammond JR ha sido una buena elección. Una música de gran calidad y mucho ánimo, aunque a la voz, como muchos guitarristas que pasan a cantantes, no es nada del otro mundo)

 

Setlist

Life In Technicolor

Violet Hill

Clocks

In My Place

Speed Of Sound

Cemeteries Of London

Chinese Sleep Chant

42

Fix You

Strawberry Swing

God Put Smile Upon Your Face + Talk (TECHNO)

Hardest Part (Chris Martin & piano)+Pieza piano

Viva la vida

Lost!

The Scientist (acustico)

Death Will Never Conquer 

----------------------------

Politik

Lovers In Japan

Death and All His Friends

-----------------------------

Yellow

Fotografía & Video: Mezken

lunes, 1 de septiembre de 2008

Ash, FRA 14 Alaquás 30.08.08


15 explosiones en el levante

El Festival de Rock de Alaquás trajo como grupo de peso a Ash, los norirlandeses que lo dieron todo ante un público que no se enteraba de casi nada.

En esta edición 14 del FRA que se celebra en la localidad Valenciana la organización optó por dejarlo en un solo día, menos espacio y como siempre dando oportunidad a los grupos locales. Precedido por El Columpio Asesino (banda ibérica de excelente plantel musical pero una inoportuna voz y letra, típica laguna del rock español) entraron los Ash tras hacer una prueba de sonido que llevaba retraso. A las 21:10 (bastante puntuales para el rock and roll) aparecieron con Tim Wheeler a la cabeza, que se planto frente al micrófono con una sonrisa y unas ganas de actuar que se conjuntó con sus compañeros. Junto a Wheeler, Mark con su energética puesta en escena y su egocentrico y único sonido del bajo cerraba el triangulo de la banda con Rick Mc Murray, escondido tras una gran batería que atizaba con sus brazos sin que sus ojos saltones se asustaran ni mostrasen una perdida de ritmo

La entrega durante un set list acelerado fue impecable, y a pesar de que se notaba la hace poco exiliada de la banda Charlotte Hatherley, supieron cargar con el peso de canciones de gran tonelaje como Meltdown, Burn Baby Burn o Orpheus. Una lastima que estos tres piezas cayeran en el pecado de utilizar sonidos ya pregrabados como en You Can’t Have It All (coros de voces), en Twilight Of The Innocents (orquesta) o Burn Baby Burn (guitarra eléctrica) porque rompe completamente con el lema que dice una de las camisetas del batería Rick Mc Murray: “Be Creative”. Con imaginación todo sonido que se grabó en elstudio APRA el album y no se puede reproducir en directo se puede salvar, y Ash precisamente no es una de esas bandas con falta de imaginación.

Entonces llegó el momento de perdonarles cuando dispararon bombazos como Kung Fu, Girl From Mars y el que fue su primer single y con el que cerraron la noche.

Shining Light fue una de las más queridas por el público presente (tanto los que saltaban por el regustin que les daba esta música como por aquellos que lo hacían por el amable colocón que les enchufaba a todo lo que fuera rítmico y de altos volúmenes). Pero para mi personalmente la estrella de la noche fue Goldfinger, dedica por el señor Wheeler a los realmente entregados del concierto y que supo a uno de sus mejores albumes donde se incluye este tema: 1977. Temas como estos nos llevan al mundo que Ash creó para una juventud noventera que adoraba los comics de X-Men, películas de Bruce Lee, los Transformers, la Guerra de las Galaxias y soñaban tumbados en la hierba mientras oían himnos de una energía que sujetaban sus ganas de vivir. Ash es tan único, genial y modositamente friki que apestaría si dejasen de hacer cosas como la de aquella noche: tocar de gratis en un pueblo diminuto de la ardiente España. Estos tres norirlandeses te quitan el aire para luego darte algo mejor (y no, no son drogas si sois los colgaos que estuvisteis en el concierto y no recordáis nada, lo siento). Que le sigan pegando así por mucho más tiempo.

Sala 2.5 (al aire libre, pero con un espacio más estrecho que la edición anterior)

Público 1.5 (tenían una “buena fiesta” como dijo la teclista del Columpio Asesino tras su salida del escenario… ¿¿Que tal esa resaca amigos??)

Teloneros 3 (Entendiendo a los del Columpio Asesino como “teloneros” de Ash, estuvieron a la altura y dieron buena muestra de ello)

Setlist

Meltdown

Burn Baby Burn

You Can’t Have it All

A Life Less Ordinary

Shining Light

Goldfinger

Renegade Cavalcade

Kung Fu

Ichiban (Canción Nueva)

Orpheus

Walking Barefoot

Oh Yeah

Girl From Mars

Twilight Of The Innocents

Jack Names The Planet




Fotos&Video: Mezken
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...