jueves, 25 de septiembre de 2008

Dolls [2002]


Define cine romántico

Con Dolls, el director nipón Takeshi Kitano alcanza los extremos del romanticismo entrelazando tres historias sobre la resistencia del amor ante el paso del tiempo y las grietas del dolor. Una inyección muy fuerte de sensibilidad con una estética muy atractiva propia del cine asiático.

El castillo de Takeshi (conocido en España como Humor Amarillo) es posiblemente lo más conocido en nuestro país de este brillante actor y sobre todo director. El director nacido en Tokio disfruta moldeando el cine negro y convirtiendo a sus personajes de sangre fría en criaturas emocionales que muestran su lado cariñoso y humano, como se puede apreciar en Sonatina (1993). Kitano suele protagonizar sus películas, siendo él esa bestia que quebranta los huesos y llenando de plomo a Yakuza, siendo él también un gángster. Sin embargo en Dolls, Kitano desaparece del guión para escribir y dirigir tres historias de amor diferentes que en ciertas partes de la cinta se entrelazan.

La historia principal, por ser la primera que sale y la que más minutos ocupa, es una dramática historia sobre un amor que resulta gravemente dañado por las ambiciones de éxito del chico, que decide olvidar al amor de su vida y casarse con otra persona. La intensidad sentimental continúa con la inclusión de las otras dos historias: un fan acérrimo de una cantante pop y un pez gordo de un clan Yakuza que busca aquel amor que de joven rechazó por resultar ser un peso en su carrera profesional.

La estética de Dolls es sobrecogedora. Cada color y paisaje contiene un mensaje que enlaza con la historia que Kitano muestra con un nivel de dirección y fotografía que hacen de este apartado uno de los más atractivos para disfrutar en el film. El cineasta dibuja con naturalidad y colorismo en el género de aventuras, comprendido este como las historias que llevan a los personajes a viajar, vivir, aprender, errar, levantarse y conocer. El equipo de actores acompaña al japonés en este viaje, interpretando de manera sublime los mensajes de dolor, cariño, pena o pasión que Kitano busca plasmar en la pantalla.

El responsable de la banda sonora es el prestigioso Joe Hisaishi, compositor de más de 100 películas en las que se incluyen sus trabajos con el Studio Ghibli como son Mi Vecino Totoro o El viaje de Chihiro. Trabaja con Takeshi Kitano desde principios de los 90 y una vez más lo borda con su trabajo en Dolls, con texturas que saltan desde la calma y ternura del piano hasta la intensidad percusiva.

El ritmo de la película es lento pero no pesado. Saborea cada pequeño detalle, sin que ello signifique exacerbar la agonía de los personajes demasiado o alargar un sentimiento de optimismo. Dolls es un dulce para los ojos que no empalaga, sino que engancha hasta el punto que queramos más a medida que nos encariñamos con las historias y sus personajes.

Esta obra es un más-vale-haber-amado-y-perdido-que-nunca-haber-amado, un romanticismo extremado. Kitano compone con Dolls un brillante réquiem del amor autentico y profundo. Bravo Takeshi.


2 comentarios:

ReDxIII dijo...

gracias por tu comentario!! la verdad esk es un peliculon... y takeshi es un genio... estoy de acuerdo con tu critica!!

Miguel Ruiz dijo...

Hola Red XII!

No había reparado en tu nick que me recuerda a cierto mítico personaje felino de uno de los mejores juegos de la historia :).

Me alegra verte por aquí! Espero tu visita más a menudo y estoy encantado de leer tus comentarios.

¿Qué te parece que Takeshi vuelva ahora al cine de Yakuzas?

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