lunes, 28 de mayo de 2012

SONISPHERE, Día 25 de mayo, SOUNDGARDEN + Offspring + Limp Bizkit


Frutos y flores del desierto

Soundgarden y Offspring fueron los más fértiles en el auditorio más parecido a un parking en mitad del Sahara que he visto en mi vida

La organización del festival quiso huir de la polvareda de la edición anterior y localizar el evento en el Auditorio John Lennon. El lugar no tenía mucho de auditorio, sí era más bien una explanada de asfalto lleno de polvo y gravilla, con puntos de cambio de divisas (para comprar en la mayoría de puestos necesitabas la moneda del festival que eran billetes a lo Monopoli y púas de guitarra) y la zona a pie del escenario grande vallada porque allí sólo podían entrar los ajenos a la crisis económica (así estaba de deshabitado).

Pero allí estaba la gente. Un público que mezclaba a los que eran más heavis que cagar cadenas con los que parecían clones del cantante de Limp Bizkit y aquellos cercanos a los 40 años que por razones de estética laboral vestían de un modo ‘a-personal’. Mientras un chico se desmayaba junto a la barra de perritos calientes, el público iba llenando el escenario principal a medida que al sol se le pasaba el cabreo.

Arrancó la nostalgia noventera MTV con Fred Durst y sus desiguales. Limp Bizkit salió al escenario con su líder aplaudido por algunos mientras mostraba protocolariamente su dedo índice a la audiencia. Con frases como “vamos a ver si le tiramos unas piedras al subnormal éste” parte del público fijaba la vista al escenario como el que se traga Corazón Corazón para no perderse los titulares de los informativos. Pero fue precisamente la audiencia la que salvó la actuación. Primero fue un joven canario al que invitaron a cantar una canción llegando a eclipsar al propio Durst y llevándose la mejor ovación del público y luego la invasión consentida de chicas al escenario cuando tocaron 'Faith', con topless incluido de la que venía con Limp Bizkit.

Los parones entre canción y canción eran soporíferos y provocaron la pitada de una gran parte del público. Es una banda que vivió y murió en su época pero que pretende resurgir como muertos vivientes pero lo más cercano a lo que llegan es el aterrador/ridículo disfraz de pesadilla nipona que lucía el guitarra Wes Borland.

La lentitud y desgana de Limp Bizkit se sustituyó por la rapidez y ganas de fiesta de Offspring. Vale, están mayores y estáticos, pero dieron un buen espectáculo y calentaron la noche con sus clásicos reencuentros con el surf punk que tanto repiten en sus canciones.

Al entrar la medianoche el público mutó. Pasó de estar lleno de jóvenes que disfrutan más un porro y los moratones de los ‘moshing’ que se suelen formar en este tipo de conciertos a dejar paso a una audiencia más pureta y tranquila de catadores de sonidos con la salida del cabeza de cartel Soundgarden.

Esa fue la actuación de una de las bandas emblemáticas del grunge de Seattle: Una actuación niquelada, un viaje en el tiempo a los noventa, el abrazo más amistoso entre ruido y melodía. Las expectativas suben cuando el líder de la banda ha sido el estandarte de dos de los grupos más representativos de sus respectivas generaciones: Audioslave y la reunida Soundgarden.

Estaban los cuatro en forma, y a pesar de que abrieron con un bajo volumen con ‘Searching With My Good Eye Closed’, tardaron un minuto en florecer los sonidos que traían para su jardín sonoro. Yo he visto y oído como tocaba Chris Cornell ‘Spoonman’, uno de los temas más sonados de la banda, con Audioslave y cuando la escuchas a los brazos de su banda madre original es otra cosa. Con canciones como ésta, la frenética ‘Jesus Christ Pose’ y ‘Ugly Truth’ el batería Matt Cameron estuvo a un nivel inmenso hasta ser poseído por su instrumento. Chris Cornell fascinaba con sus picos de voz a un público que se caracteriza por ser muy crítico con los gritos agudos de los cantantes en este tipo de festivales.

Fue una actuación para dejarse llevar mientras tu cabeza ondea y la distorsión emborrona tu percepción. Soundgarden es una banda de sonidos sombríos pero con un carácter que lejos de estar arrinconado y tener a todos sus miembros mirando al suelo o con cara de mala hostia, conecta con simpatía con el público de la mano de un líder carismático como ninguno que se apellida Cornell.

El paladar de la cata supo apreciar mejor los temas de su mejor disco, Superunknown y así lo confirmaron joyas como la rebosante ‘My Wave’, el elegante relato grunge de ‘Fell On Black Days’ y la impecable ‘The Day I Tried To Live’, que sonaron hasta mejor que la obligada ‘Black Hole Sun’, también proveniente de su disco más sonado.

Se despidieron con su última creación, 'Live To Rise', y la tambaleante ‘Slaves and Bulldozers’ que terminó con la tradicional pegada de ruido como traca final para despedir una actuación redonda de una formación que sigue muy viva en directo y con la imaginativa de crear nuevos temas.

Larga vida y fertilidad al jardín del sonido.

Lugar 2.5 Elige: Centro de la pista con empujones, codazos, baños de cerveza y sonido aceptable o escorado a los laterales donde el sonido es una broma pero conoces gente tranquila y aburrida que da la espalda al escenario. 

Público 2.5 Leer el comentario anterior referido a ‘lugar’. 

Setlist
1. Searching With My Good Eye Closed
2. Spoonman
3. Jesus Christ Pose
4. Gun
5. Blow Up The Outside World
6. Fell On Black Days
7. Ugly Truth
8. Hunted Down
9. My Wave
10. The Day I Tried To Live
11. Outshined
12. Rusty Cage
13. Black Hole Sun
14. Live to Rise
15. Slaves and Bulldozers

2 comentarios:

Anónimo dijo...

QUE YO NO IBa CON LIMP BIZKIT HOMBRE!! si soy de cádiz, ya quisiera yo.

Miguel Ruiz dijo...

Si es así, deberían invitarte a todas sus giras ;)

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