martes, 20 de julio de 2010

Renegades [Feeder]

Kilos de rock


Llegas a tu séptimo álbum de estudio y decides resucitar con un rock pesado y cañero, ¿por qué no? A Feeder no le falta ganas, ni energía, ni fuerzas. Especias de metal, grunge se añaden al rock alternativo de la banda, una receta para recuperar la juventud.


Un séptimo álbum suena a carrera consolidada. Feeder la tiene y sigue dando la vuelta al mundo con sus giras, aunque fuera del Reino Unido y Japón no sean mucho más que una leyenda del rock alternativo que dejó de sonar hace tiempo. Con Renegades, Feeder busca encontrarse con el rock que les hizo grandes.


Con ‘White Lines’ un disco de Feeder nunca entró con tanta fuerza, solo comparable con la Sweet 16 del EP Swim. La sigue ‘Call Out’, como robada de las manos de Dave Grohl, un tema de estribillo pegadizo, muestra del carácter de los chicos de Feeder como músicos. Y para terminar de abrillantar el tridente de inicio, la banda galesa saca a pasear a ‘Renegades’, un cañón láser fabricado especialmente para los amantes de ese sonido energético que Feeder ha dado toda la vida.


Como el tema que pone nombre al disco, otros como la 'Home' y su frenético trote, 'Sentimental' y 'Barking Dogs' venían ya de los Renegades EP 1 y 2, por lo que el entusiasmo por este disco muere un poco en la orilla en lo que a conocer nuevas canciones se refiere. A veces sucede esto cuando se torea demasiado a un disco antes de sacarlo con escuchas gratuitas en el myspace de la banda o como es el caso, EP digitales con algunas de las canciones que formarían parte de su ‘nuevo’ disco.


Su anterior álbum, Silent Cry, a veces se asoma para dejar una herencia en el sonido de Renegades. Está en el estribillo de ‘White Lines’, en el riff de guitarra de ‘Call Out’, o en los versos de ‘Renegades’. Apenas dos años han pasado de ese gran disco, que sonó más creativo, con más personalidad, aunque no tenía un cometido tan marcado como el nuevo álbum.


Renegades aporta un rock de masas en movimiento, público joven o nostálgicos de la caña que solía meter Feeder en el estudio. La banda estrena nuevo batería, Kart Brazil, y querían esto, un elixir roquero de juventud, un puñetazo en la mesa, una patada en el amplificador o una prueba de resistencia.


Por ello quizás han amputado radicalmente la inclusión de una balada en este disco. Lo más cercano el la vista atrás a sus temas más oscuros con el misticismo de 'Down to the River'. No se olvidan sin embargo de embadurnar este álbum conceptual con ese toque grunge que Grant Nicholas siempre ha querido mantener.


'City in a Rut' es una de las que salen más de todo ese cerco de rock pesado, y se da unas vueltas con su ritmo intermitente hasta ser de las que más permanezcan en la memoria auditiva. Con 'Lef Foot Right' se niegan a cerrar un álbum de manera lenta o melancólica, no cuando empieza tan sucia y rápida como una canción de los Sex Pistols.


'The End' lo resume todo un poco. A base de machacar guitarra, bajo y batería, Feeder dice hasta pronto para volverse a meter en el estudio y seguir grabando. Cabe la posibilidad de que tengan otro lanzamiento a finales de año. Una fecha tan cercana puede traer dos cosas: Una expansión de este rock resucitado o la completa antítesis, un disco que rellene los espacios vacíos.




1. White Lines
2. Call Out
3. Renegades
4. Sentimental
5. This Town
6. Down to the River
7. Home
8. Barking Dogs
9. City in a Rut
10. Left Foot Right
11. Godhead (canción extra en la edición especial)
12. The End

2 comentarios:

Tani dijo...

Hola Miguel! Del disco no puedo decirte mucho, casi nada ya que no conozco al grupo, pero quedo ampliamente invitada a escucharlos porque lo pintas espctacular.

Escucharé y comentaré, vale?

Un beso

Miguel Ruiz dijo...

Ok Tani, cuento con ello :).

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